Mundo Obrero

OPINIÓN

Queremos las quintas (y el mundo entero)

A propósito del debate en las redes sobre las quintas/clubes obreros, una iniciativa autogestionada e impulsada en todo el país por militantes del PTS y compañeres independientes, para poner en pie espacio de recreación para familias obreras y jóvenes trabajadores y estudiantes. Organizada de manera independiente del Estado, la Iglesia, empresarios y burócratas.

Franco Villalba

Trabajador de Alicorp - La Matanza

Nicolás Gerola

estudiante del ISFD nº 45

Martes 8 de enero | 18:27

Han pasado algunos días desde que un grupo de cibermilitantes de la miseria de lo posible, mientras Bullrich gastaba $117 millones en pistolas Taser, declaradas armas de tortura por la ONU, dedicaban sus (¿enormes?) esfuerzos a atacar a nuestros espacios autogestivos, con una publicación desde la página kirchnerista, La Batalla Cultural, criticando la utilización de las quintas. A su vez, Berni, su referente, se lucía en todos los programas de televisión defendiendo la utilización de estas armas, como parte de un plan de conjunto en el que hoy (se) vuelve a discutir la baja de la imputabilidad.

“Es el mundo patas arriba, sin lugar a dudas”

Con esta frase finalizaban el posteo y dejaban en claro su desprecio de clase. ¿Es el mundo “patas arriba” en el que les obreres salen de laburar hacinados y se quitan el calor penetrante de sus cuerpos cansados en una pileta? ¿Es el mundo “patas arriba” en el que la juventud comparte un espacio libre de hostigamiento policial y aprende de la experiencia de les obreres? ¿Es el mundo “patas arriba” donde confluyen cientos de mujeres que discuten como derribar al patriarcado y al capitalismo?

Si ese es el mundo “patas arriba”, vamos a darlo vuelta.

Les molesta, a priori, que les obreres no vayan de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, sino que en el medio, se diviertan, descansen y se organicen políticamente. Aquellos obreros y jóvenes que sufren el trabajo precario, herencia del kircherismo, que dejan sus vidas en las fábricas para mantener a sus familias en medio del saqueo (tarifazo, inflación, ajuste, ataque al salario, etc.) que lleva adelante el Gobierno con la complicidad de los votos peronistas y la burocracia sindical que simula dar pelea o directamente traiciona.

Sus quintas

Sus quintas, las que le robó la burocracia sindical a les trabajadores y las transformaron en negocios, cada vez más alejadas de les afiliades y sus familias.

O aberrantes, como la quinta de Jaboneros en La Matanza que dirige el peronismo, en donde prostituían menores.

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Sus quintas, en donde no caben les desocupades, les terciarizades, les inmigrantes. Sus quintas, la del Calafate de Cristina, y la de cada dirigente del peronismo que descansan en lugares paradisiacos por fuera de la realidad cotidiana de cualquier trabajador.

El derecho al ocio

Marx, sostiene que el bien más preciado, lo más valioso, de las personas es el tiempo. El tiempo nos es arrancado día a día por una clase parasitaria en beneficio de sus ganancias. Por eso peleaban los Mártines de Chicago, por el tiempo; por la reducción de la jornada laboral para tener tiempo; tiempo para dormir, para el ocio, para el arte, para la sexualidad, para la organización.

Hoy el avance de la ciencia y la tecnología ha llegado a lugares impensados. Pero mientras unos pocos tienen acceso, otros siguen trabajando más de 12 horas por día, sin posibilidad de ocio ni de ninguno de los derechos que en este sistema son privilegios, al tiempo que decenas de miles están desocupados sin una fuente laboral que les permita subsistir en este sistema. Por eso, hoy levantamos, nuevamente esta demanda. Proponemos trabajar 6 horas, 5 días a la semana, con salarios que como mínimo cubran el costo de la canasta familiar, repartiendo las horas de trabajo entre todas las manos disponibles para terminar con la desocupación.

Peleamos, también, por el derecho al ocio creativo y recreativo, en el que se desplieguen todas las capacidades y pasiones humanas, y se potencie el arte, la ciencia y la cultura.

Peleamos por arrebatarle el tiempo a los 8 capitalistas más ricos que poseen el mismo patrimonio que la mitad más pobre del mundo. Porque en sus ganancias se encuentras todas las horas, minutos y segundos que nos faltan.

Nuestros clubes obreros (y la potencialidad de las experiencias cruzadas)

Los trotskistas del PTS utilizamos las quintas, retomando la tradición de los clubes obreros comunistas, que lo hacían en contraposición a los clubes-empresariales, y como un lugar de esparcimiento de la familia obrera. Esos lugares se autofinancian, el mismo método para sustentar nuestro diario, nuestras revistas, nuestros locales, nuestras banderas y nuestro partido. Sostenemos la independencia económica de empresarios, Gobiernos, la burocracia e instituciones como la Iglesia, para garantizar la independencia política.

En este espacio se une por abajo lo que por arriba buscan dividir: cualquiera que venga a pasar el día a una de estas casas-quinta o clubes obreros, podrá comprobarlo. Aquí confluyen estudiantes secundaries, terciaries e universitaries con les obreres, comparten mates, realizan deporte, discuten política. Se aprende mutuamente de las experiencias de vida del otro; se pregunta, se responde, se aprende; sacamos lecciones de la historia y de la propia experiencia, tanto de los triunfos como las derrotas. “Ya que las condiciones subjetivas para el triunfo revolucionario no se forjan como rayo en el cielo sereno en los momentos decisivos, sino desde los mismos combates cotidianos”. (Estrategia Socialista y Arte Militar, Albamonte, E. y Maiello, M., 2017, p.37.)

Esta iniciativa de clubes obreros, tiene base en esa necesidad estratégica, que se desprende de un mundo convulsionado, que a partir del 2008 ha expresado un nuevo agotamiento económico. Sin embargo, como decía Trostky, “la victoria es una tarea estratégica”. De aquí se desprende la pelea por el triunfo de la revolución socialista, o la miseria de la barbarie capitalista.

Queremos las quintas (y el mundo entero)

Queremos el pan, y también las rosas, las baguettes, las quintas y el mundo entero. No nos conformamos con administrar la pobreza, ni con que haya “pobres felices”, queremos una vida que valga la pena ser vivida. Por eso militamos, para volar por los aires este sistema podrido y construir las bases de una nueva sociedad, sin explotación ni opresión, sin clases sociales. Y en donde las quintas sean el mundo entero.






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