Sociedad

12 de Octubre

Protesta contra el “festejo” del 12 de octubre en Montevideo

Organizada por Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA) y pospuesto, por mal tiempo, para el día de ayer se realizó el acto de protesta contra el “festejo” del 12 de octubre.

Martes 16 de octubre de 2018 | 22:15

En un concurrido acto en la tardecita de ayer organizaciones de pueblos originarios, sociales y de derechos humanos, realizaron su protesta contra el “festejo” del 12 de octubre que recuerda la llegada de los europeos al continente americano.

CONACHA y otras organizaciones realizaron la protesta en la plaza Libertad denunciando lo que significó la llegada de los europeos a América y el genocidio perpetrado por los conquistadores contra los pueblos originarios.

Participaron diversos sectores integrantes de la nación charrúa, así como representantes de otras partes de Latinoamérica y organizaciones sociales. Hablaron representantes de México, Paraguay, el colectivo de mujeres contra el avance del fascismo en Brasil, entre otros.

También varios oradores denunciaron las políticas de opresión y opresión por parte de los estados capitalistas de distintas partes de América, no solo contra los pueblos originarios sino también contra otras minorías y sectores explotados. Especial relevancia tuvo el avance reaccionario en Brasil con el triunfo en la primera vuelta del fascista Jair Bolsonaro.

También se repudió la represión al pueblo mapuche en Argentina y Chile.

A continuación la proclama de CONACHA en el acto

A 526 años del comienzo de la invasión europea, nuestra
América Indígena RESISTE!!
Como cada 12 de octubre , desde 1992 nos reencontramos
en este día que representa para nosotros el comienzo de la
aberrante y dolorosa invasión, saqueo, despojo,
genocidio y etnocidio de los Pueblos indígenas y
Afrodescendientes.

Recordando la resistencia de nuestros antepasados y
continuando su lucha.

Un día donde no hay nada que celebrar, más bien debatir y
reflexionar sobre lo que supuso la llegada de los europeos a
nuestro continente.

La historia de América-Abya Yala no comenzó en 1492,
cuando llegó Cristóbal Colón con sus carabelas. El
continente no fue "conquistado", sino que ya estaba
habitado por pueblos que atesoraban una gran riqueza
cultural. Los pueblos originarios no fueron civilizados:
fueron saqueados, sometidos y silenciados.

Día de la raza, Descubrimiento de América, encuentro de
los mundos, día de la diversidad cultural o como quieran
llamarle, lo cierto es que por más que desde la hegemonía
del poder quieran disfrazar el verdadero significado de esta
fecha, a fin de anular la memoria y el sentimiento de los
pueblos sobre el genocidio y ultraje cometidos, el 12 de
Octubre sigue siendo una fecha conmemorativa de los
pueblos indígenas y afrodescendientes en lucha y
resistencia.

Hablar del “día de la raza” en nuestros días es una
contradicción. Investigaciones sociológicas y antropológicas
en la actualidad han demostrado que no existen razas
puras, denominar este día como ‘Día de la Raza’ es
interpretado como la celebración de una sola, la hispánica.
Este “encuentro de mundos” sólo ha significado por siglos
derramamiento de sangre en invasión territorial e invasión
cultural mediante la espada y la cruz.

Desde el año 2012 un grupo de organizaciones indígenas y
Afrodescendientes hemos estado proponiendo el cambio
de nombre a esta fecha, sin resultado.

Hoy insistimos en que este día debe reconocerse como el
" Día de la Resistencia Indígena y Afrodescendiente".
El 12 de octubre constituye simbólicamente el inicio de
una ocupación político militar que tuvo como resultado el
exterminio de más de 80 millones de personas y la
esclavitud y desplazamiento forzado de otras cientos de
miles, pertenecientes a pueblos originarios de
América-Abya Yala y África.

La colonización supuso para los pueblos ocupados la
destrucción de su sistema político, la represión de su
espiritualidad y sus sistemas culturales, que devino en
pérdida de diversidad no sólo para estos pueblos sino para
el conjunto de la humanidad.

La colonización, sumada a los sistemas patriarcales ya
instalados ancestralmente,
significó un sometimiento aún mayor de las mujeres
indígenas, que sufrieron violaciones sexuales masivas como
parte de la estrategia de dominación y fueron obligadas a
cumplir tareas necesarias para el mantenimiento del
sistema patriarcal colonial, limitando su desarrollo pleno
como personas.

La colonización es una de las causas históricas más
importantes del desconocimiento actual de los saberes de
los pueblos originarios, del menosprecio de sus lenguas y
de sus sistemas de salud y de organización social y en
definitiva, de las restricciones a su autonomía y soberanía.

La colonización instauró estructuras político sociales
profundamente racistas y discriminadoras que establecen
una supuesta superioridad de los pueblos ocupantes sobre
los ocupados, que se mantienen hasta hoy en la mayoría
de los países resultantes del proceso de colonización y que
son la base de las principales desigualdades, conflictos
armados, violaciones de derechos humanos y de la
situación de vulnerabilidad de las poblaciones indígenas.

La falta de una mirada crítica de la colonización ha
minimizado el impacto de los procesos descritos
anteriormente, haciendo posible que se instalen discursos
que la justifican como mecanismo “civilizatorio” que ha
hecho posible el “desarrollo” de los territorios ocupados.

Este discurso sigue legitimando hasta el día de hoy la
sistemática exclusión política, cultural y social de los
pueblos indígenas por los estados en los que nacieron, así
como la expropiación de los territorios habitados por los
pueblos originarios sobrevivientes como estrategia de
apropiación de los recursos naturales de los mismos,
llegando inclusive a considerarlos terroristas cuando
muestran resistencia a abandonar dichos territorios.

Nuestros derechos fundamentales y la misma
supervivencia de la tierra se encuentran cada vez más
amenazados por la acción del mercantilismo sin escrúpulos
de las multinacionales y corporaciones transformando en
títeres a los gobiernos.

Los pueblos originarios continuamos desde el inicio de la
colonización histórica un proceso de resistencia para la
defensa y preservación de sus sistemas ecológicos y
culturales, en una situación de desigualdad ante los
intereses privados y la limitada voluntad o capacidad de los
Estados para respetar y proteger su soberanía, sus
derechos y su existencia misma.

Resistimos construyendo alternativas a pesar de la
criminalización y de la represión a los movimientos sociales.
No es posible dar vuelta a la historia y eliminar los
estragos causados por la colonización.

Sin embargo, sí que es posible accionar para visibilizar las
diferentes visiones y vivencias sobre esta parte de la
historia, apoyar la acción de la justicia y la reparación de
los daños causados y, especialmente, la no repetición del
daño ya sea de manera simbólica o material y trabajar
para la superación del sistema económico político global
que funda sus raíces en todo tipo de colonización.

Nos preocupa la creciente criminalización hacia los
activistas indígenas que se está dando en el continente,
bajo el rótulo de "terrorista" para perseguir a los liderazgos
indígenas. Como es el caso alarmante del gobierno
dictatorial de Filipinas que acusó a la Relatora de Naciones
Unidas para los Derechos Indígenas, Vicky Tauli de
"terrorismo".

Este rótulo viene siendo utilizado por países como
Colombia, Perú, Chile y Argentina para criminalizar a
nuestros pueblos.

También nos preocupa los crecientes casos de asesinatos
de mujeres activistas indígenas como Berta Cáceres del
pueblo lenca y Macarena Valdés del pueblo mapuche,
asesinatos que siguen impunes, utilizados para frenar los
procesos de empoderamiento indígena y así favorecer las
lógicas extractivistas y militaristas.

En este sentido nos preocupa el éxito político de Jair
Bolsonaro en Brasil. Un candidato presidenciable que ha
declarado públicamente que levantara las demarcaciones de
tierras indígenas para entregar dichas tierras a los
latifundistas y en cuyo programa político está la eliminación
de las acciones afirmativas para pueblos indígenas,
afro-descendientes y LGBT.

Con estas declaraciones nos preocupa seriamente el futuro
de nuestros hermanos brasileños. Personajes como
Bolsonaro van en la misma línea que Donald Trump, que
representan la emergencia del neofascismo, a través de
nuevos regímenes autoritarios que plantean la represión
absoluta hacía nuestros pueblos.

Como pueblos indígenas debemos evitar el avance del
neofascismo en nuestra región.

Para cambiar el paradigma civilizatorio imperante es
necesario:

● Fortalecer la soberanía de los pueblos, que se
respeten las semillas ancestrales y se proteja su
diversidad, , favoreciendo aquellos modelos de vida,
de producción y de cultivo que sean respetuosos,
que promuevan el consumo responsable, y cuyo
impacto en los ecosistemas sea mínimo,
favoreciendo la utilización de energías alternativas.

● Que los pueblos originarios, verdaderos guardianes
de la naturaleza, tengan el derecho a recuperar sus
territorios ancestrales y a vivir de acuerdo con su
cultura.
.
En este sentido hacemos un llamado a todas las personas,
colectivos, asociaciones e instituciones a iniciar procesos
de reflexión y acciones que favorezcan una resignificación
del 12 de Octubre, que permitan una relación más digna e
igualitaria entre los pueblos.

Es en esta fecha fundamental que reflexionemos juntos
sobre la mercantilización de la vida, la contaminación y
depredación de la Madre Tierra por las industrias
extractivas y los grandes proyectos de infraestructura, el
consumismo y la criminalización de las luchas sociales.

Desde nuestra cosmovisión como pueblos originarios del
Abya Yala no concebimos al ser humano como ente ajeno a
los elementos que sustentan su vida, como el agua, el aire
y la tierra, por eso consideramos que atentar contra éstos,
es atentar contra nuestras vidas.

Por ser los guardianes herederos de nuestro medio
ambiente, haciendo honor a nuestros ancestros,
declaramos nuestras preocupaciones.

Vivimos en un país forestado con políticas que han
favorecido la compra indiscriminada de tierras por
extranjeros, el uso irresponsable y la privatización del agua,
de nuestros suelos y de ventajas legales otorgadas a
multinacionales.

Denunciamos, asimismo, que el uso de nuestras tierras
para la plantación de soja transgénica y el uso
indiscriminado de agrotóxicos, provocan el inexorable
deterioro de todos nuestros ecosistemas y de nuestra
salud.

Para nosotros, el planeta es un cuerpo vivo, único, donde
nosotros no somos más que partes indisolubles, y por eso
creemos que el agua es la sangre de la tierra. Por lo tanto,
enfermarla con monocultivos y agrotóxicos, es atentar
contra la vida.

También alertamos sobre la emergencia de ideologías de
odio que plantean el Supremacismo Racial y el Militarismo.
No le demos la más mínima cabida al Neofascismo.

Desde CoNaCha (Consejo de la Nación Charrúa) saludamos
y agradecemos a nuestra Onkaiujmar, a nuestros hermanas
y hermanos de Clan Chonik, afrodescendientes, a quienes
nos apoyan y defienden la vida y a los pueblos originarios
de toda el abya yala.

¡Contra la imposición de las actividades extractivas!
¡No a UMP2!
¡No a la Ley de Riego!
¡No al Racismo!
¡Por los Derechos de la Madre Tierra!
¡Por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos
indígenas!
¡Por el buen vivir de todos los pueblos del Abya
Yala!
Basquade, inchalá!
¡Amdá Aú Etriec Geppian Oyendau! (¡Buscamos la verdad
sembrando la memoria!)
Consejo de la Nación Charrúa
CONACHA






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