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BREXIT

Presionada y en crisis, May retrasaría la fecha del Brexit

En caso de que el Parlamento británico rechace el acuerdo entre Londres y Bruselas el 12 de marzo, May aceptaría retrasar la salida del Reino Unido de la UE prevista para el 29 de marzo.

Martes 26 de febrero | 11:42

La primera ministra británica, Theresa May, anunció este martes lo que hasta ahora venía negando: retrasar la fecha para el Brexit, estipulada para el 29 de marzo, si el pacto negociado entre Londres y Bruselas es rechazado por el Parlamento el 12 de marzo.

En una declaración en la Cámara de los Comunes, May señaló que si en esta fecha no hay consenso sobre el acuerdo, los parlamentarios tendrán la opción de votar, al día siguiente, 13 de marzo, sobre si quieren un "Brexit" sin pacto el 29 de marzo.

En caso de que esta opción no prospere, entonces la Cámara baja podrá votar sobre si retrasa la salida del Reino Unido de la UE, lo que implicaría ampliar la validez del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que fija el plazo de negociación para la salida de un Estado comunitario del bloque europeo.

May aclaró que, en cualquier caso, se trataría de un retraso "corto y limitado" del "Brexit". "Estos son compromisos que estoy haciendo como primera ministra y me voy a ajustar a ellos", remarcó. E insistió en que confía en disponer de un documento que cuente con el respaldo suficiente de los Comunes, pero recalcó que no es partidaria de "ampliar" la validez del Artículo 50.

Sin embargo, el laborista Jeremy Corbyn, con su espacio en crisis luego de la retirada de siete diputados, ya acusó a May de "prometer algo que sabe que no puede alcanzar". Corbyn había afirmado que este miércoles los laboristas votarían por de la moción para retrasar la fecha de salida de la UE y asegurar que Reino Unido no abandonará las instituciones comunitarias sin un acuerdo, generando más presión sobre May.

La jefa del Gobierno compareció ante los diputados para informarlos sobre el estado de sus negociaciones con Bruselas sobre el pacto del "Brexit", en concreto sobre la controvertida salvaguarda irlandesa, ideada para evitar que la República de Irlanda e Irlanda del Norte tengan una frontera física.

Como había adelantado May el pasado fin de semana, los diputados podrán votar sobre el acuerdo el 12 de marzo, si bien mañana tendrán la posibilidad de presentar enmiendas a una moción neutra a fin de conocer la posición de la cámara sobre el proceso del "Brexit".

May informó de que ha hablado con cada uno de los líderes de la UE para explicar la posición británica y que se había reunido con los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk.

El texto negociado con Bruselas fue rechazado de manera abrumadora por los diputados el pasado 15 de enero, sobre todo por el descontento del ala más euroescéptica de los conservadores sobre la salvaguarda o "garantía" irlandesa, provocando una dura derrota al gobierno de May.

Esa cláusula irlandesa establece que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que la provincia británica de Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del mercado único hasta que se establezca una nueva relación comercial entre ambas partes. May pide a la UE garantías de que el Reino Unido no permanecerá atado a las normas del mercado único si Londres y Bruselas no llegan a un acuerdo sobre su futura relación después del "Brexit".

El margen de maniobra de May es cada vez más estrecho, por lo que la opción de retrasar el Brexit y así evitar una salida no negociada, un “Brexit duro”, es una salida para lograr mayor apoyo en el Parlamento británico, que hasta el momento le generó más dolores de cabeza que otra cosa a la líder británica.






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