Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

Por qué no comparto en mi Facebook el Picky Picky feminista

Militantes de Mala Junta-Patria Grande subieron a su facebook una versión propia del tema “Picky Picky”. El original es cantado por Joey Montana y refiere, sintéticamente, a una historia de boliche donde el hombre “no puede comprender” porqué la chica que le gusta no quiere bailar con él. ¿Y el Picky Picky feminista?

Virginia Gómez

@mavirginiagomez

Viernes 6 de enero | 19:22

El contenido que eligieron para versión feminista está enmarcado en los debates que se abrieron después del último Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario y la masiva movilización, el pasado 19O, en la que miles gritaron #NiUnaMenos, sobre el rol de los varones en la lucha contra la violencia hacia las mujeres.

Como hemos expresado en cuantiosas notas publicadas en este medio, los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencia que padecemos las mujeres. Crímenes sociales que tienen su raíz en una sociedad basada en la dominación de unos sobre otros.

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En la actualidad, nuestra sociedad y nuestros padecimientos son consecuencia del matrimonio entre el patriarcado y el capitalismo. Y el Estado es la principal institución que bendice y sostiene ese matrimonio. Obviamente, junto con la Iglesia Católica, a quien financia, para reproducir relaciones de dominación como las que expresó Monseñor Aguer en su reaccionaria defensa del matrimonio, de la familia, contra el divorcio y la libertad sexual. Juegan su rol también en mantener este sistema los medios de comunicación, las fuerzas represivas, la escuela, y otras instituciones.

Particularmente, la gran mayoría de las mujeres estamos sometidas a dobles cadenas. La de la explotación, por la creciente feminización de la fuerza de trabajo como nunca antes en la historia, padeciendo los peores salarios y la precariedad laboral. Y la de opresión, por el rol que nos es asignado socialmente, donde sigue recayendo sobre nosotras las tareas de reproducción social. Esta realidad, funcional al capitalismo, es parte del sistema de dominación patriarcal donde los hombres gozan de privilegios ante las mujeres. Y cuando hablamos de esos privilegios no sólo nos referimos al quehacer de tareas cotidianas que realizamos, sino también al privilegio de creer que pueden someter nuestra voluntad en el terreno de nuestro cuerpo, de nuestros deseos y gustos, de nuestra sexualidad, de nuestra vida. Todas las instituciones que nombre son las que garantizan desde hace milenios o siglos esa construcción social histórica que fomenta esas concepciones no sólo entre los hombres, sino también entre las mujeres. La dominación y opresión sobre la mitad de la población mundial, es una cárcel cotidiana para garantizar la reproducción de este sistema social.

Tan así es hoy día esta realidad, que Joey Montana en pleno siglo XXI y habiendo manifestaciones en el mundo, no solo Argentina, que gritan #NiUnaMenos, “no puede entender” cómo la chica no quiere bailar con él.

Ahora, el “Picky Picky feminista” de las compañeras de Mala Junta-Patria Grande alude a una situación real, que es que incluso dentro de las organizaciones progresistas o de izquierda los compañeros muchas veces reproducen actitudes machistas, y es por eso que adquirió simpatía y se viralizó. Pero yo no lo comparto porque encubre dos negaciones. Podría decir, una negativa y otra positiva.

La negativa, difícilmente las compañeras de la agrupación que realizaron el video puedan combatir el machismo de los compañeros, dentro de una organización que defiende haber participado recientemente de un encuentro con Bergoglio, el titular máximo de la Iglesia Catolica. Un Picky Picky honestamente feminista debería empezar por condenar la participación de Itai Hagman de Patria Grande (organización a la que pertenecen las cantantes) del encuentro con el Papa en el Vaticano. ¿Como podemos combatir el machismo de nuestros compañeros si fortalecemos a la principal institución patriarcal de la historia de la humanidad? Si se fortalece a la Iglesia y sus representantes, más lejos estamos de lograr nuestras conquistas.


Itaí Hagman -dirigente Patria Grande- en el Tercer Encuentro Mundial de Movimientos Populares, realizado en el Vaticano

Pero a la vez ocultan (y muchas veces reniegan) que hay otro camino, totalmente opuesto a quienes promueven la condena individual por un lado y acuerdan con Bergoglio por el otro.

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Me refiero a negar las experiencias progresivas de la clase trabajadora, donde también hay varones junto a mujeres que son protagonistas, que han unido en sus demandas la clase y el género, con una política independiente. Por hablar solo de algunos ejemplos, nombro el paro impulsado en la multinacional Kraft frente al acoso sexual y laboral de un líder a una trabajadora; el ejemplo de Tamara, trabajadora trans, en Donnelley (hoy MadyGraf); o el paro de trabajadores y trabajadoras el último #19O en la multinacional Pepsico. Experiencias donde la unidad de trabajadores fue lo que las hizo posibles. ¿Cómo hubiese sido el último paro del #19O si en vez de propagandizar la división entre mujeres y hombres que debilita nuestra lucha, las organizaciones convocantes hubiesen puesto más esfuerzo en reproducir y replicar por decenas y cientos esta experiencia que impulsamos desde el PTS y Pan y Rosas junto a trabajadores y trabajadoras combativos que rompen los estrechos límites del sindicalismo y toman en sus manos la lucha contra la violencia de género para hacerla más poderosa?

Es también un camino innegable, el que tenemos que recorrer las mujeres para combatir el machismo dentro de las organizaciones, apoyándonos en los lazos de solidaridad y camaradería entre nosotras, combatiendo la competencia, nuestro propio machismo, para el pleno desarrollo subjetivo de todas, ejemplo clave para impactar sobre nuestros compañeros y alentarlos a dejar de lado sus grandes y pequeños privilegios, haciéndose conscientes ellos también de las cadenas que los atan, y sumándose con nosotras a nuestra lucha para fortalecerla.

Pero no podemos carecer de coherencia si queremos hacer grande y potente nuestra lucha. Ese camino no es de verdadera liberación si no se empieza por la raíz del problema, por señalar a los verdaderos y poderosos responsables y combatir la división que ellos mismos promueven entre los que padecemos la explotación y todo tipo de opresiones.

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Hacia el próximo 8 de Marzo vuelven a presentarse ante las mujeres esos dos recorridos. Uno es el de parcializar nuestra lucha restringiéndola sólo a las mujeres, cosa que no hace más que debilitarla. Esta política va de la mano con ocultar acuerdos que fortalecen a la Iglesia y/o al gobierno de Macri, como la firma de la paz social que promovió el Papa, y Patria Grande a través de la CTEP fue parte; o acuerdos con burocracias sindicales o políticas que son un corset para desarrollar un fuerte movimiento de lucha, como quienes defienden el antidemocrático aplausometro como método de decisión en los Encuentros de Mujeres.

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Pero hay otro camino que ya empezamos a recorrer, y que se puede fortalecer y mostrar una alternativa. Es el de la organización democrática, en comisiones de mujeres y asambleas en los lugares de estudio y trabajo, el que combate contra las burocracias que nos limitan, y que se prepara desde hoy para construir un verdadero paro de todas y todos, que supere en fuerza y contundencia al anterior para poder en serio arrancarle al Gobierno las demandas que necesitamos para terminar con este flagelo que vivimos las mujeres. ¿Se imaginan lo poderosas que seríamos en nuestra lucha si pudiésemos parar en serio el país, que nuestro grito rompa la normalidad? Nuestra creatividad pongámosla a disposición de esta gran tarea.




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