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PARO MAGISTERIAL

No están solos: cientos de miles junto al magisterio

El domingo 26, cientos de miles de personas protagonizaron una nueva jornada de acción en solidaridad con el magisterio. Hicieron propia la lucha de la CNTE, y salieron a las calles de la ciudad a arropar a las y los maestros, mostrándole al gobierno que no están solos.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Lunes 27 de junio de 2016 | 12:20

Un domingo de lucha contra la reforma educativa

Desde temprano, mucho antes de las 11 de la mañana, se hizo notar que la jornada de movilización no sería una más. Que seríamos cientos de miles los que nos manifestaríamos en las calles de la ciudad de México junto a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Y así, un río humano, conformado por maestros, trabajadores, amas de casa, jovenes, amplios sectores populares y de las clases medias recorrieron Paseo de la Reforma.

Miles y miles marcharon atendiendo a la convocatoria de MORENA y Andrés Manuel López Obrador, del Ángel de la Independencia a la Glorieta a Colon. Las bases de este partido, sus simpatizantes y votantes, se manifestaron solidarios con las y los maestros.

Miles traspasaron ese punto de concentración, y se dirigieron al Zócalo, incluyendo destacadamente contigentes de decenas y hasta cientos de escuelas. Se notaba en las calles la efervescencia política, la organización que surge desde abajo y que suma a nuevas capas de trabajadores y de jóvenes hartos del autoritarismo y el atropello de las conquistas laborales y democráticas.

Mientras tanto, frente al Antimonumento, otros miles, provenientes de distintos lugares del país, atendian a la convocatoria de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y se congregaban desde las 11 horas. Bajo un sol llameante, luego marcharon hasta la Procuraduria General de la República, exigiendo la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Los canticos eran contra Peña Nieto y Nuño y su mal llamada reforma educativa. Eran en solidaridad con los maestros y por la libertad de los presos políticos.

Quienes marchaban desde el Ángel de la Independencia, desoían las indicaciones de la dirección del MORENA de hacer una “marcha de silencio”: tronaban las consignas contra el gobierno y junto a los maestros.

En simultáneo, la multitud que los esperaba ante el templete en la Glorieta de Colón, demandaba justicia para los 43 de Ayotzinapa, exigian la libertad de los presos políticos y justicia para los asesinados en Nochixtlán.

Durante todo el día, esa zona neurálgica de la ciudad estuvo literalmente ocupada por los manifestantes. Nos hizo recordar a las jornadas del año 2006, cuando cientos de miles -y hasta millones- se levantaron contra el fraude que llevó a Los Pinos a Felipe Calderón. Y también nos recordó a las primeras movilizaciones por la aparición de los 43 compañeros normalistas de Ayotzinapa, cuando multitudes incontables recorrían las principales calles de la ciudad de México y tronaba el Fue el Estado. Y ahora, quienes salieron a las calles este domingo, sabían bien que en esta guerra contra el magisterio Fue el estado el responsable de los muertos y los heridos en Nochixtlán.

La fuerza de los trabajadores: la llave para derrotar al gobierno

De ese tamaño es el movimiento que se despertó en solidaridad con el magisterio, se expresó este día hasta donde alcanzaba la vista.

Si Peña Nieto quiso con la salvaje represión derrotar a los maestros e impedir la unidad con el resto de los trabajadores y el pueblo, está logrando lo contrario. Un ascenso en la protesta social, que no sólo recorre al magisterio a nivel nacional, sino que toca a la juventud estudiantil y a otros sectores de trabajadores -como en la salud-. Que se hace sentir desde Chiapas hasta el Paso del Norte, con las movilizaciones de trabajadores en Ciudad Juárez y San Quintín.

Este domingo se mostró, qué duda cabe, que hay condiciones para que el magisterio, con el apoyo de amplios sectores, retome la ofensiva.

Para eso hay que mantener en alto la bandera de echar abajo la reforma educativa, a medida de Washington y las trasnacionales. López Obrador, mientras llama a la movilización por los maestros y hace propias algunas de las justas demandas magisteriales, no menciona esta demanda fundamental que es compartida además por amplios sectores de trabajadores y jóvenes que lo votaron. Y en cambio se refiere a “reformular la reforma educativa para elaborar una de consenso, con participación de autoridades, maestros y padres de familia”.

Pero los y las maestras saben que toda discusión que no parta de la abrogación de la reforma, representa un gran peligro para la lucha magisterial. Ellos saben que no es posible “consensuar” con las autoridades. Estas quieren lo opuesto al magisterio: y porque lo saben EPN y sus secretarios, es que buscan imponerlo a sangre y fuego. Por eso las demandas de la CNTE, así como un dialogo verdaderamente público y que no sea una nueva trampa, sólo serán conquistados con la movilización en las calles. Hay que imponérselas allí a Peña Nieto, Aurelio Nuño y Osorio Chong.

Miles, que lo consideran como la verdadera oposición al gobierno, escucharon a Lopez Obrador proponiéndole a EPN “un gobierno de transición” hacia el 2018, “con un gabinete distinto, bajo la premisa del diálogo y la reconciliación”.

La realidad es que los trabajadores de la educación y el resto de la clase obrera y el pueblo, no pueden cifrar ninguna esperanza en el “diálogo y la reconciliación” con EPN y las instituciones responsables de la masacre de Iguala y las desapariciones de Ayotzinapa. Mucho menos en un hipótético “gobierno de transición” edificado en los marcos de este régimen político, bajo el que todos los días se atacan las conquistas laborales y sociales y las libertades de la población. Asumir esta política y confiar en la “reconciliación” con el asesino de Atenco, sólo nos llevaría a retroceder de lo que estamos conquistando.

Y lo que conquistamos es que -en las últimas semanas- cientos de miles estuvimos en las calles. Eso nos empieza a mostrar nuestra fuerza. Y que, si confiamos en esta fuerza, podemos pasar a la ofensiva.

Para eso, para golpear al gobierno y obligarlo a echar atrás la odiada reforma educativa, debemos contar con un plan de acción que profundice la movilización unificada contra Peña Nieto, con plena independencia de los partidos e instituciones al servicio de los empresarios.

Y lo que necesitamos, de forma urgente, es un verdadero paro nacional, donde se exprese la potencia de los trabajadores, poniendo en vilo todos los resortes de la economía del país.

Las centrales que se reclaman opositoras como la Unión Nacional de Trabajadores -que lamentablemente no estuvieron presentes en las ultimas acciones del 24 y 26 de junio- deben, en coordinación con la CNTE, ponerle fecha a esta medida de lucha.

Y además hacer un llamado público para que se incorporen a la misma los millones de trabajadores que en el sector industrial y de servicios se encuentran bajo el control de las centrales charras oficialistas. Hay que ir a las fabricas y centros de trabajo a sumar a estos grandes destacamentos de la clase obrera.

Como plantea la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase aquí, es fundamental convocar, de forma urgente, a un Encuentro Nacional de Organizaciones obreras, populares y estudiantiles. Allí podrá discutirse democráticamente un verdadero plan de lucha que ponga el freno necesario al gobierno y sus planes de hambre y miseria.

Las últimas semanas enseñan que hay disposición en el magisterio nacional. Y que amplios sectores de los trabajadores y el pueblo están dispuestos a hacer acciones efectivas en solidaridad con los maestros y contra el gobierno de Peña Nieto. La mayor y más reciente muestra fue la movilización de este 26/6.

Lo que se necesita imperiosamente es un verdadero plan de acción que para que la clase obrera entre en escena con sus métodos de lucha, el paro y la huelga.






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