Política Uruguay

No se alcanzaron las firmas

Ley de Riego: Un balance necesario

Las casi 400mil firmas no fueron suficientes para lograr la convocatoria a un referéndum sobre la privatizadora ley de riego. Sus impulsores ahora buscarán que se declare inconstitucional. La movilización obrera y popular es la forma de derrotar la ley.

Miércoles 31 de octubre | 07:57

A pesar del esfuerzo de los trabajadores de la Federación de Funcionarios de OSE (Ffose) y un conjunto de organizaciones sindicales y sociales no se alcanzó el 25% del padrón de habilitados para votar y por lo tanto no habrá referéndum sobre la ley de riego.

Las casi 400mil firmas muestran, que como dice el sindicato, el tema se instaló en la opinión pública y abrió un debate sobre el acceso al agua en toda la ciudadanía. Los impulsores del referéndum ya anunciaron que presentarán un recurso de inconstitucionalidad de la ley.

Una ley que privatiza el agua

La ley de riego, a tono con la ola de privatizaciones de servicios públicos básicos que promueven los organismos internacionales del imperialismo como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, fue sancionada por el conjunto del régimen político (con la excepción de la Unidad Popular).

La iniciativa convierte el agua en una mercancía, buscando promover un mercado para la gestión privada de este bien público esencial y va absolutamente en contra de lo aprobado en la reforma constitucional del año 2004 que consideraba el acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano.

La ley por el contrario crea mecanismos para la presencia de actores privados, generando un negocio para los inversores a partir de la posibilidad de construcción de obras de infraestructura de riego mediante la asociación con el Estado y para su posterior gestión por las propias empresas.

La ley, como lo ha señalado su propio impulsor Tabaré Aguerre, recuerda la Ley Forestal del año 1987, que también fue votada por todos los partidos y buscaba generar un negocio para los privados a través de las plantaciones forestales que en ese momento eran prácticamente inexistentes en el país a partir de exoneraciones tributarias y subsidios.

La ley de riego no solo se profundiza el modelo agroexportador de matriz extractivista y la extranjerización de la tierra sino que tiene un importante impacto negativo en el medio ambiente y en la calidad del agua disponible.

¿Porque no se alcanzaron las firmas?

Ante el anuncio de que no se había alcanzado el número suficiente de firmas para habilitar la convocatoria al referéndum muchos militantes y activistas se han preguntado por los motivos de esta situación.

Algunos pusieron la responsabilidad en la propia población, hablando de apatía o falta de interés. En el mismo sentido algunos dirigentes frenteamplistas, que no movieron un dedo para juntar firmas aunque decían apoyar la convocatoria, señalaban que esta falta de firmas reflejaba la opinión del pueblo.

Sin embargo, para poder hacer un balance correcto, no se debe olvidar que la campaña tuvo que enfrentar un verdadero cerco mediático y político.

Mediático por que los medios de comunicación prácticamente hicieron un boicot a la juntada de firmas, evitando informar sobre la ley y las consecuencias que tendría. Y cerco político porque la campaña no fue apoyada por ningún sector político salvo la izquierda extrafrenteamplista; las organizaciones sociales y sindicales debieron ponerse al hombro la campaña sin recursos y viendo como incluso el propio PIT-CNT decía apoyar el plebiscito pero no hacía nada concreto porque este saliera.

¿Que hubiera pasado si se convocaba a un paro general para poner en la agenda política la situación del agua?; ¿que hubiera pasado si se apostaba a movilizar y a recolectar firmas de los más de 400mil afiliados a la central obrera? Es realmente increíble el número de firmas que se recolectaron desde el PIT-CNT, las poquísimas papeletas aportadas dan cuenta del verdadero papel que cumplieron los dirigentes de la Central, más preocupados por no hacerle olas al gobierno del Frente Amplio que por defender los intereses populares.

Tampoco debemos olvidar que la reforma constitucional del 2004 que consagraba el acceso al agua como un derecho básico fue votada también por el propio Frente Amplio. Qué quienes 15 años atrás decían defender el acceso al agua hoy voten leyes que lo transforman en un negocio tiene un impacto muy negativo en la gente, que termina confundida y escéptica con una actitud pasiva.

La lucha contra la Ley de Riego continúa

Por otra parte, que el sistema político haya desconocido lo que dice la propia Constitución acerca del agua como un derecho básico, muestra como lo jurídico puede transformarse en letra muerta y que los intereses económicos están por encima de las propias leyes.

Esta situación plantea los límites de la propia iniciativa del referéndum si no está acompañado de una fuerte movilización popular.

Así también sucedió con el plebiscito de las empresas públicas del año 1992. La ciudadanía votó claramente por no privatizar, sin embargo esto no impidió que sectores importantes de las empresas públicas fueran privatizados y transformados en fuente de negocios para los empresarios nacionales y extranjeros.

Los plebiscitos, referéndum o cualquier forma de consulta ciudadana pueden ser útiles si apuntalan la movilización popular; la experiencia de estas décadas muestra que no podemos tener confianza absoluta en estos mecanismos porque el régimen político puede desconocerlos si no le sirven a sus intereses. Algo similar podría pasar con la iniciativa de declarar inconstitucional la ley de riego; el planteo no será definido por una justicia “neutral” sino que en última instancia definirá el peso y la capacidad de fuerza de los distintos sectores sociales.

Los trabajadores y sectores populares pueden confiar en sus propias fuerzas para imponer sus reinvidicaciones a través de la movilización y la autoorganización. Los trabajadores de Ffose están dando el ejemplo y desde hace prácticamente un año vienen buscando las alternativas para enfrentar esta ley. Su iniciativa contó con el apoyo de organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y personas que activamente se sumaron a la campaña, mostrando que el reclamo se puede transformar en movimiento masivo que puede derrotar la ley privatizadora.






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