Géneros y Sexualidades

¿Las mujeres con UPM vamos a estar mejor o peor?

Reproducimos a continuación la intervención de Karina Rojas, integrante de la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas, en la Mesa sobre UPM que se realizó el pasado 7/9 en el evento A 4 años de La Izquierda Diario Uruguay, en el sindicato del Gas.

Jueves 12 de septiembre de 2019 | 17:43

Nos preguntamos: ¿Las mujeres con UPM vamos a estar mejor o peor?

El discurso del gobierno es que habrá prosperidad, que habrá puestos de trabajo y que vamos a estar bárbaro. Además de que sabemos que es un acuerdo muy importante para el gobierno.

Sin embargo, tenemos que denunciar en primer lugar la forma en que este acuerdo se realizó a espaldas totalmente de toda la población, las negociaciones se mantuvieron en secreto y se hicieron en contra de varios sectores de la población, como quienes serán afectados por las expropiaciones que se deberán hacer el costado de la vía del tren que estará casi afectado en su totalidad por la producción de UPM, y de los movimientos ambientalistas y de los sectores de la educación que rechazan la injerencia de UPM en la misma.

Además, señalar que, para imponer este acuerdo, hasta reprimieron violentamente la manifestación del pasado 5 de setiembre donde intervino la Fuerza Republicana con balas de goma. Denunciamos el pacto criminal entre el gobierno y esta multinacional.

Recordemos que la inversión es una gran transferencia de recursos que suman unos 4800 millones de dólares que el Estado Uruguayo deberá desembolsar durante los próximos 20 años, ya que deberá hacerse cargo de la colocación, puesta en marcha y mantenimiento de las vías, la renuncia de los ingresos en el puerto a partir de la exoneración de impuestos.

Mientras tanto, el gobierno dice que va a recaudar 100 millones de dólares por año, por lo que se tardarían unos 50 años para recuperar lo invertido.

Para analizar el impacto que tendrá la planta de UPM2 en las mujeres, creemos que debemos analizar los siguientes tres aspectos:

1) El acuerdo constituye un Pacto de Coloniaje:

El gobierno, actuando irresponsablemente, ata a las uruguayas y uruguayos a tener que hacerse cargo de desembolsar todo ese dinero, que no es usado para los padecimientos de los desocupados, los sin techo, y allí estamos las mujeres.

En vez de invertir en dar financiamiento a la Ley Integral contra la Violencia de Género, que el mismo gobierno sancionó y no incluyó en la ley de presupuesto, que podría habilitar más recursos para refugios para las mujeres, atención interdisciplinaria como marca la ley, en vez de invertir en la salud y educación públicas, invierte el dinero del país al servicio de una transnacional.

2) El acuerdo permite que una multinacional dañe nuestro Medio Ambiente:

La depredación del medio ambiente es una causa que se viene imponiendo desde hace un tiempo a esta parte. Ya vimos el desastre que se está haciendo en el Amazonas quemándose miles de hectáreas para que las empresas del agro bussiness puedan hacer negocios y plantar sus monocultivos. Además, el avance de la mega minería a cielo abierto, la utilización de la técnica del fracking y en nuestro país la aprobación de la Ley de Riego que entrega este recurso a los terratenientes. La naturaleza, los recursos naturales y el medio ambiente son mercantilizados bajo este sistema capitalista, y se ponen al servicio del lucro y la sed de ganancia, empeorando las condiciones de vida de las poblaciones rurales, de los pueblos originarios y rifan el futuro de la juventud, tal como denuncian los movimientos como Fridays for Future.

En este sentido, creemos que el movimiento de mujeres no puede mirar para otro lado. Las mujeres organizadas que a nivel internacional pelea por el derecho al aborto y contra la violencia machista, no podemos permitir que nuestro movimiento ser corporativo y luche solamente por reivindicaciones específicas. Nuestro movimiento no puede ser ajeno a todas estas luchas, tenemos que trascender las demandas sectoriales y unirnos a las distintas causas sociales.

Así como nosotras decimos que las mujeres tenemos que estar con las luchas de los trabajadores, y contribuir a que se organicen las mujeres trabajadoras, también pensamos que el movimiento de mujeres como tal debe hacerse presente en la lucha por los derechos humanos, la lucha contra la carestía de la vida, los despidos y los cierres de fábricas, tiene que posicionarse contra el saqueo imperialista, contra el pago de la deuda externa, y debe darse un curso independiente de los partidos del régimen.

3) El acuerdo implica dar rienda suelta a los llamados “servicios” sexuales, que no es otra cosa que explotación sexual a mujeres y niñas:

Cuando se crean ciudades y se garantiza un ingreso mínimo a una masa de trabajadores varones, también se asegura un mínimo de actividades comerciales como la venta de alimentos y bebidas en almacenes, kioscos y otros comercios. Pero también se instalan whiskerías y prostíbulos a partir de la legalidad que tiene la prostitución.

En estos lugares tiende a aumentar no solamente la prostitución sino la explotación de menores e inmigrantes.

Esta situación, que el Frente Amplio ve como “normal” y que al parecer también los dirigentes del PIT-CNT, ya que no se han manifestado en contra, es lo que legitima el consumo de prostitución, la explotación de menores y la trata de personas, en especial migrantes, aunque Bonomi no quiera reconocerlo.

Las mujeres volvemos a ser utilizadas como objeto de satisfacción de los hombres, como pieza de transacción y como material de vidriera para atraer compradores. Nos cosifican y utilizan nuestros cuerpos en función también del lucro capitalista.

Esta situación se naturaliza porque vivimos en un SISTEMA PATRIARCAL, donde la relación de subordinación de la mujer se da por “natural” y se reproduce en todos los órdenes de la vida social: en la familia, la escuela, los medios de comunicación, en los trabajos, etc.

El PATRIARCADO también legitima la violencia de género, esa que primero es “invisible” y se expresa en la violencia verbal, la económica, el aislamiento social, el noviazgo violento. Pero luego continúa con los golpes y termina en el feminicidio, tal como conocemos en Uruguay (hoy hay 17 mujeres asesinadas en Uruguay).

El PATRIARCADO, en su entramado con el capitalismo, refuerza las cadenas de la opresión de la mujer, las recluye al ámbito doméstico, debiendo garantizar el conjunto de las tareas domésticas no remuneradas y que reproducen la fuerza de trabajo.

Además, incorpora a las mujeres al mercado laboral, pero de una manera desigual, ganando menos en comparación con los varones y por la misma tarea, seleccionadas para desempeñar los trabajos menos calificados y los más precarios, debiendo soporta el permanente maltrato patronal y el abuso de los supervisores y jefes, y acosos laborales y sexuales. Todo esto está permitido en este matrimonio entre el patriarcado y el capitalismo.

Por último, y ante esta situación, nos preguntamos

¿Cuáles son las tareas del movimiento de mujeres?

Para nosotras, es necesario construir un movimiento de mujeres totalmente independiente del Estado y de los partidos del régimen, un movimiento que se reivindique anticapitalista y antipatriarcal, que identifique claramente que el enemigo no son los varones sino el sistema que reproduce y garantiza nuestra opresión. Un movimiento ligado a las luchas de las y los oprimidos, y que vea en la organización de la mujer trabajadora como el gran desafío del momento.

Justamente, a nivel de la composición de la clase trabajadora, hoy asistimos a un proceso de mayor feminización de la fuerza laboral. Hoy somos la mitad de la masa laboral, por primera vez en la historia. Hoy desempeñamos roles en la industria, en los servicios, en la rama privada y en el sector público.

Ante esta nueva situación, nos permitimos preguntarnos: ¿podrán ser las mujeres trabajadoras quienes, como parte de la clase obrera, pueda ayudar en la organización independiente, recuperando los sindicatos y las organizaciones obreras para la lucha y no para hacer seguidismo al gobierno? ¿Podrán las mujeres pelear en sus propios sindicatos por el reconocimiento de sus reivindicaciones específicas, combatiendo a su paso el machismo instalado en estas organizaciones y en sus propios compañeros varones? ¿Podrán conquistar puestos de dirección en esas organizaciones y a la vez proponer formas de organización más democráticas y menos burocráticas? Ese es el desafío del momento, creemos quienes militamos en Pan y Rosas.

Desde las editoriales de La Izquierda Diario se viene planteando una idea que nos parece interesante: que el gobierno progresista viene imponiendo una política de “resignación”, o sea, hay que resignarse a que un gobierno que supuestamente es de izquierda tenga que transar y negociar con una multinacional como UPM, que inclusive es conocida por su práctica antisindical en Finlandia. Entonces la “izquierda” nos dice que hay que favorecer a estas patronales y entregarles todo. Esa es una política de resignación.

Los mismos dirigentes frenteamplistas manifiestan individualmente su disconformidad con la instalación de la pastera, pero siguen dentro de la coalición y siguen llamando a la gente a votar en octubre, como un voto al “menos malo”.
Por otro lado, el PIT-CNT también nos plantea resignarnos ante lo dado, como si nada se pudiera cambiar. Nos preguntamos qué postura efectivamente tiene la central obrera respecto de UPM. Porque no salió a oponerse, por lo que en los hechos está a favor.

Y como decimos en el movimiento de mujeres, si nuestro cuerpo es nuestro territorio, el territorio de un país como Uruguay hay que defenderlo frente a la rapacidad imperialista, así que ¡A defender los recursos naturales, la tierra y quienes la habitan frente al desastre y barbarie a la que nos lleva el sistema capitalista!






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