La Iluminación Pública en Montevideo

El Día del Gasista

En el proceso evolutivo humano, la clase trabajadora, se va diversificando en diferentes funciones, correlativamente con los procesos técnicos e históricos. Este día, nos unifica a todos los que formamos parte de esta función, y llevamos en alto el prestigio de una clase obrera combativa que pelea por sus derechos y por los derechos de quienes dependen de nosotros.

Domingo 29 de diciembre de 2019 | 23:23

Obreros descargando el carbón; fotografía de Robert Gilbert

Con el descubrimiento de la iluminación a gas, la humanidad ha dado un paso significativo hacia el deseo de prolongar el día, mediante la luz artificial. La iluminación de gas se utilizó en un comienzo en Europa, en el interior de las viviendas pero sólo gano su prestigio cuando se extendió al alumbrado público.

Dicho comienzo se produjo en 1812 cuando se instaló la primera Planta de Producción en Londres a partir de los trabajos de investigación y experimentación realizados años antes por el irlandés William Murdoch, y del inglés Frederick A. Winsor, sobre el proceso de manufactura del gas. Se logró extraer este combustible gaseoso, mediante la destilación, del carbón fósil, llamado de hulla. Presentando luego este proyecto original, ante la Royal Society, ya en 1808; lo que dio lugar a The Gas Light and Coke Company.

En esta parte mundo, Montevideo fue pionero en la iluminación pública con gas en toda América Latina. Hasta entonces, la iluminación existente era muy deficiente: la ciudad contaba con un sistema que consistía indistintamente, en la utilización de velas de cebo y también en una suerte de mecheros alimentados con aceite de potro los cuales, además de producir una luz insuficiente, generaban un olor desagradable. En consecuencia, la población se resistía a pagar el impuesto de alumbrado, reclamando un sistema más eficiente.

Ante esta necesidad había que generar una alternativa. Y fue entonces que un Boticario, profesor en Química y Farmacia, llamado Mario Ísola, concibe un original sistema de iluminación por gas que consiste en la obtención de Hidrógeno; (de combustión muy luminosa) como gas base, y otros elementos resultantes en menor medida como ciertos Hidrocarburos que sin proponérselo, cumplirían una función odorizante.

Este método consistía, en la descomposición térmica de aceites y grasas, y otros subproductos de materia orgánica animal, propios del lugar; y que serían de fácil adquisición como excedentes de saladeros y graserías. De esta manera se buscaba eludir la utilización de carbón de hulla que debía importase de Europa; evitando de esa forma lo oneroso de su adquisición, y obteniendo resultados igualmente satisfactorios.

El 20 de julio de 1852, tras meses de ensayos llevados a cabo en su propia botica; Ísola, convoca a las autoridades, y Prensa, y público en general. Para la realización de la prueba inicial, que pondría en relieve este procedimiento novedoso, comenzando con la iluminación de su propio establecimiento comercial.

El Diario “Comercio del Plata” en la edición del día siguiente, comentaría:
“[…] tuvimos anoche el gusto de ver alumbrada con gas la botica de la calle 25 de Mayo, del hábil profesor don Mario Ísola, que la había empleado desde el lunes. Eran solo dos tubos, que dejaban pasar el gas por unos pequeños agujeros; y era tal la claridad que derramaban, que no había en toda la calle una tienda más bien alumbrada, por más que algunas tenían 3 ó 4 quinqués con otros tantos mecheros cada una. El joven señor Isola merece la enhorabuena por este ensayo, que deben ir a ver todas las personas que comprendan cuánto vale el estímulo dado a la laboriosidad y el estudio: fuera de que es una vista agradable la que ofrece el gas en combustión”.

Concesión
Los ensayos son satisfactorios.

El nuevo sistema de iluminación podría realizarse a nivel industrial. Mario Ísola junto a dos de sus hermanos resuelven dar comienzo a tan importante proyecto y elevar la solicitud ante la Junta Económica Administrativa para lograr la autorización e instalar el alumbrado a gas para la ciudad vieja en un principio. Siendo sus hermanos, Achiles y Demetrio Isola, este último Ingeniero; quienes formalizan el pedido.

Una vez acordados algunos puntos, el gobierno le otorgaría la aprobación dando lugar a un contrato oficial que se celebra y suscribe el 15 de setiembre de 1852, y que en un principio tendría una duración de seis años para el Servicio de Alumbrado Público con las materias primas antes mencionadas.

A cambio de las ventajas que la explotación pudiera reportarles se comprometían a servir gratuitamente -por tiempo que debía acordarse- el alumbrado del perímetro que delimitaban las calles 25 de Mayo, Rincón, Zabala y Juncal, a razón de tres faroles por cuadra, además de la colocación de 1.200 luces en comercios y casas particulares.

Comienzan las Obras

Las obras comenzaron a fines del año 1852, y para junio de 1853 estaba montada la primera usina, en la costa norte, sobre la bahía, entre Arapey (Río Branco) y Río Negro. Las oficinas se instalaron, en la calle Uruguay nº 45 entre Florida y Ciudadela. (Según nos cuenta J.M. Fernández Saldaña)

El equipamiento era algo precario y presentaba muchas carencias, al punto que la bomba principal era impulsada por una mula de carga secundada por labor manual, pero suficiente para las exigencias entonces requeridas. El tendido de cañerías abarcaba catorce cuadras sobre la calle 25 de Mayo y un anexo para iluminar la Plaza de la Constitución.

La inauguración oficial, se esperaba coincidiera con los festejos patrios del 18 de julio de 1853 aunque fue postergada por cuatro días a raíz de disturbios políticos del momento.
En la mañana de aquel 18 de julio, comenzaron los festejos con desfiles y marchas de la Guardia Nacional en la Plaza Constitución; pero no terminó bien el día.

¿Cuáles fueron estos disturbios y por qué?

A esa fecha habían transcurrido 23 años de la “Jura de la Constitución” pero a poco tiempo de su promulgación, más exactamente a partir de 1836, el país entró en una convulsión civil, por la hegemonía de las Divisas Partidarias, que se extendería por muchos años.

Reseña

En 1830, comenzando el primer período constitucional, el ex comandante general de la campaña Fructuoso Rivera fue proclamado Presidente de la Nación por la junta parlamentaria.

En marzo de 1834, su gobierno contaba ya con un gran desprestigio. Lavalleja mientras tanto, intentaba un levantamiento contra él, mediante una incursión en las cercanías de Colonia a la que luego se le suman otras fuerzas, pero termina siendo expulsado por el otro extremo del país, en el Cuareim.

Rivera, que permanecía la mayor parte del tiempo en el interior, se encargó personalmente de reprimir cada una de estas revueltas, para las que contó con la cooperación del Brasil. Ese mismo año Rivera, que había intentado evitar los alzamientos lavallejistas, nombra a Manuel Oribe, su Ministro de Guerra y luego lo promueve como candidato a la próxima presidencia.

Al término de su mandato constitucional (octubre 24 de 1834), Rivera, retornaba así al cargo que desempeñaba hasta su ascensión a la Presidencia de la República; lo cual no tenía objeto, formalizadas las nuevas instituciones y en plena paz.

El gobierno de Oribe y la División

El 1 de marzo de 1835 el General Manuel Oribe, fue elegido segundo Presidente Constitucional por voto unánime de la Asamblea General.

A la fecha de su elección gozaba de un amplio prestigio por sus dotes morales, civiles y militares. Fue a raíz de las elecciones para Alcaldes Ordinarios en enero de 1836 que se produjo el primer enfrentamiento entre ambas autoridades. Rivera se alzó en armas contra el gobierno oribista. Dos bandos se enfrentaban con tendencias bien definidas: el de “los Amigos del Orden” “Sostenedores de la Legalidad”, (Oribistas) y el de los “Liberales” (del bando Riverista) al cual se le suman más tarde, las tendencias análogas de los países limítrofes, los Farrapos riograndenses y lo Unitarios argentinos, enemigas ambas partes, de los regímenes autocráticos del Emperador D. Pedro del Brasil y del Gobernador J.M. de Rosas, de Buenos Aires.

Las Divisas

Por decreto del Gobierno del 10 de agosto de 1836, toda la población, tanto militares como civiles, debía usar una divisa o un distintivo de color blanco en el sombreo o en el vestido con el lema “Defensores de las Leyes” cuyo color había sido el de las vinchas de los patriotas de 1811.

Por su parte los revolucionarios adoptaron una divisa color celeste que poco a poco la fueron cambiado por rojo, ya que el celeste se desteñía por acción del sol y las lluvias, tornándose blanco, circunstancia contraproducente para diferenciarlos..
A raíz de estos enfrentamientos todo fue confluyendo a una confrontación armada fratricida que diezmó a la población y a la economía del país.

La Guerra Grande

La Guerra Grande fue un conflicto que se desarrollo entre marzo de 1839 y octubre de 1851, que comenzó siendo local, con el enfrentamiento entre los parciales de los Partidos Blanco y Colorado, de Uruguay, y entre Federales y Unitarios en Argentina.
El gobernador de la provincia de Bs. As. Juan Manuel de Rosas, de ideología federal, apoyó a Oribe del Partido Blanco, quien obligado a renunciar a su cargo a raíz de la ofensiva militar de Fructuoso Rivera del Partido Colorado, se exilió en Buenos Aires, amparado por Rosas.

A este conflicto se le sumaron otros; incluyendo dos países europeos que tenían intereses comerciales en la región: Francia e Inglaterra.

Estos países requerían la libre navegación del Río de la Plata, aduciendo y afirmando, para su propio provecho que se trataba de aguas internacionales, incluidos los ríos Uruguay y Paraná.
Por su parte Francia, interviene imponiendo un bloqueo al puerto de Buenos Aires, en marzo de 1838 que mas tarde levanta por la presión de Inglaterra, que no podía cobrar su deuda con Argentina.

El país estaba en crisis; y el bloqueo impedía además la captación de ingresos aduaneros. Oribe, ahora al mando de las fuerzas confederadas, integradas por grupos de federales argentinos y blancos uruguayos, sitiaron Montevideo en febrero de 1843, extendiéndose el período del sitio por ocho años. Durante ese lapso se establecieron dos gobiernos en Uruguay: el de Rivera reducido Montevideo, pero contando con su infraestructura y su Puerto.

Y el de Oribe, con sede en la zona llamada del Cerrito, el cual tuvo que construir una Aduana en el Puerto del Buceo, para poder funcionar, y por este ingresar las mercaderías al resto del país. Inglaterra y Francia finalmente se retiran de la confrontación. Esto propició un acuerdo entre el gobierno de la defensa liderado por Rivera, Entre Ríos y Brasil generando lo que dio en llamarse, la Triple Alianza, con el fin de expulsar a Oribe.

Consolidados algunos acuerdos, el Tratado de Paz se firmó el 8 de octubre de 1851, que fue conocido como “La Paz de Octubre”, por el que se reconocía como único el gobierno el de la Defensa (con sede en Montevideo), y acordando que no hubiera represalias contra los opositores, bajo la frase: “NI VENCIDOS, NI VENCEDORES”.

El 3 de febrero de 1852 con la batalla de Caseros, donde el gobernador entrerriano Urquiza, derrotó a Rosas, terminó la guerra en la región. Sin embargo, sabemos hoy que se firmó una paz inestable, donde aquella fórmula, tal vez irónica y engañosa, elaborada por los doctores de entonces, en poco reflejó el sentir de aquellos caudillos.

Del fin de la guerra y de esta unión se genera un acuerdo donde debían repartirse las funciones de gobierno, alternándose los referentes de ambos bandos; quedando como Presidente interino tras aquel acuerdo, Bernardo Prudencio Berro.

El 1 de marzo de 1852, la Asamblea General designa a Juan Francisco Giró, como Presidente Constitucional del Uruguay por el período 1852- 1856. Se esperaba un período de paz y la recomposición nacional mientras se iban poniendo en marcha nuevamente todos los proyectos pendientes. La ciudadanía retomó su curso y fue reactivándose la vida del país.

La iluminación por gas

En julio de 1853 se proyectaba, como dijimos más arriba, la instalación de la Iluminación por Gas.

Hacía dos años ya que había terminado la Guerra Grande y desde marzo del año anterior se contaba con un Presidente Constitucional, parcial de filiación Blanca. El pueblo había retomado sus funciones normales y se disponía a celebrar el comienzo del nuevo servicio. Tal evento estaba programado a realizarse el día 18 del mes de julio a la noche, coincidiendo con la jornada de los festejos patrios.

En la mañana del lunes 18 de julio de 1853, comenzaron los eventos programados; desfile de la Guardia Nacional con Banda y ornamentación para el caso.
Todo estaba dispuesto para una jornada festiva, cuando ante el asombro y la perplejidad de los presentes irrumpe a tiros un escuadrón de infantería, contra las fuerzas de línea desfilantes que estaban desarmadas y al mando del general Cesar Díaz de filiación Colorada y secundado por el general León Pallejas.

Esto provocó el pánico y el estupor de los festejantes, que pronto se dispersaron.

Hubo más de 20 bajas entre civiles y militares. Tras este acontecimiento luctuoso, se reactiva la Guerra Civil, que se extendería a intervalos por varios años y provocaría para empezar, en esa instancia el derrocamiento de Juan Francisco Giró en setiembre de 1853; quedando en su lugar un Triunvirato de gobierno hasta el Golpe de Estado del Gral. Venancio Flores.

Pero pasado el episodio del lunes 18 de julio el progreso urbano no debía esperar. El nuevo sistema de Iluminación tenía que ponerse en marcha.

Luego de cuatro días se hace un nuevo llamado a la población para que participe de los festejos. Es así que el viernes 22 de julio a la noche se encendería por primera vez, un novedoso sistema de Iluminación Pública sin precedente en todo Sudamérica y con una materia prima, de la cual sabemos que jamás se había usado ni volvería a usarse en el mundo, a nivel industrial.

“La ceremonia contó con un acto oficial en la plaza de la Constitución, en la que se había instalado un farol de dos varas y media de alto con hermosos reverberos para sus cuatro picos, cada uno con 25 puntas de gas. En medio de la novelería, la Plaza y una de las calles adyacentes fueron iluminadas de ocho, a diez y media de la noche”.

Conclusión

Es imprevisible determinar la consecución de los hechos, y los factores determinantes de los sucesos.

Tal vez, haya que remontarse a la antigua Babilonia, o a Hiparco de Nicea, o a la sustitución del calendario Juliano por el Gregoriano en 1582 para entender por qué fue concebida una semana de siete días y que por lo tanto aquel 18 de julio de 1853, cayera en día lunes.

La inauguración del Servicio Público de Gas tenía que llevarse a cabo¸ no podía esperar una semana más. Se decide fijar entonces el viernes siguiente, es decir el 22 de julio, como día de comienzo del servicio.

Investigación

Nos tocó a nosotros, formando parte del primer Sindicato pos Dictadura, en el año 86, hacer la investigación sobre el origen del Sindicato del Gas con el afán de descubrir el día exacto en que se dio por inicio la conformación del mismo, y la organización de nuestra particular Clase Obrera.

Presumíamos entonces que esto habría sucedido de mediados a fines del siglo XIX; con todo el aporte de la inmigración italiana, y la confluencia de sectores anarco-sindicales, que llegaban a nuestras costas; pero la única referencia que encontramos, databa de la década del cuarenta del siglo XX: “Historia del sindicalismo uruguayo “de José Delía.

Ya sabíamos, que más de cien años antes de estas fechas se había conformado una nueva extracción obrera, con características particulares que dieron origen a la función del gasista.

Nos sedujo entonces la posibilidad de proponer que fuera el mismo día de comienzo del servicio de gas, el día de comienzo de la idiosincrasia de la Labor Gasista en nuestro país.

Aprobación

Tal idea fue valorada, votada favorablemente por el conjunto de compañeros de la Comisión Sindical, y elevada luego al Delegado Obrero y a la Comisión Interventora de la Cía. del Gas. La misma fue aceptada por esta, y después se informó en Asamblea General al conjunto de los Compañeros, con el beneplácito de todos. Por primera vez existía un día que nos identificaba a todos sin distinción.

En el proceso evolutivo humano, la clase trabajadora, se va diversificando en diferentes funciones, correlativamente con los procesos técnicos e históricos. Para nosotros es un orgullo desde siempre ser parte de esta estirpe obrera y luchadora, que lleva sobre sus hombros y su conciencia, el sentido de la clase que nos dignifica, y el prestigio de esta noble labor.

Comienzo han tenido las cosas. Y el 22 de julio de 1987, se da por consagrado el logro del Día del Gasista, para la enhorabuena de nuestro Gremio y de nuestra raza laboral.

Bibliografía:

La compilación de datos fueron extraídos de:
Jorge Grunwalt (La Química en el Uruguay) 1966.
Alfredo Castellanos (La Cisplatina, la Independencia y la República Caudillesca) 1975
H.D. (Ensayo de Historia Patria) 1929






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