OPINIÓN

Gilberto Vázquez otra perla más de impunidad permanente

En las últimas horas se dio a conocer la “ausencia” de su prisión domiciliaria del reo de lesa humanidad Gilberto Vázquez, en una situación que parece una tomada de pelo el poder judicial le permitió a este psicópata de la dictadura vivir en una ciudad fronteriza a tres cuadras de la frontera con Brasil.

Sábado 27 de octubre de 2018

La impunidad como piedra angular del actual régimen político e institucional en Uruguay suma otra perla más con el episodio de fuga temporal protagonizada por Gilberto Vázquez en las últimas horas.

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El represor condenado a 25 años de prisión por 28 delitos de "homicidio muy especialmente agravados", y con solicitud de extradición por la causa Plan Cóndor de Argentina, se había ausentado de su domicilio en la ciudad fronteriza de Rivera- Livramento sin autorización judicial, según lo denunciado por el jefe de policía encargado de su control. A Vázquez le concedieron el permiso de cumplir su prisión domiciliaria en dicha ciudad fronteriza desde el 10 de octubre, cuando ya en el año 2006 había protagonizado una fuga y en el 2011 se descubrió que planeaba una nueva fuga de la cárcel vip en Piedras Blancas.

Los distintos poderes de este país se han encargado de hacer todo lo posible para garantizar la impunidad de “sus muchachos” que hicieron el trabajo sucio en la última dictadura militar.

Empezando por las décadas de impunidad y las leyes que la ampararon, pasando por la no condena de la gran mayoría de represores y los múltiples beneficios para el puñado de represores condenados: cárceles vip, prisión domiciliaria, jubilaciones onerosas salidas directamente del bolsillo de los trabajadores (muchos de ellos quizás torturados por los mismos represores o familiares directos de torturados o asesinados).

Impunidad también para respaldar el silencio acerca de los cuerpos de las mayoría de los desaparecidos, o para hacer la vista gorda frente a los atentados a los memoriales que condenan la dictadura, o también de las amenazas contra los antropólogos del GIAF y algunas figuras públicas vinculadas a los DDHH.

Gilberto Vázquez puede sumarse en breve a la lista cada vez más larga de un nuevo beneficio otorgado por la burocracia y los poderes del Estado, la fuga. Con los casos conocidos de Jorge Troccoli (en Italia), Pedro Mato (en Brasil), Manuel Cordero (durante años viviendo en Brasil y atrapado y juzgado por el Plan Cóndor en Argentina) y Eduardo Ferro fugado en España.

Poder judicial prepara el plan de fuga

Como si fuera una tomada de pelo el poder judicial le otorgó a Gilberto Vázquez la prisión domiciliaria, con todos los antecedentes de fuga conocidos, en un apartamento a tres cuadras de la frontera terrestre de la frontera de Uruguay y Brasil.

Desde el Observatorio Luz Ibarburu presentaron ante los juzgados correspondientes “para conocer las razones por las cuales se le otorgó prisión domiciliaria y las razones por las cuales se le habilitó la ida para Rivera”. Habrá que ver las excusas que responderá el poder judicial para justificar todo esto, que parece más un plan de fuga (con la complicidad de los jueces) que una resolución que corresponda al tratamiento de un reo condenado por 28 homicidios muy especialmente agravados y con antecedentes de fuga.

Gilberto Vázquez deberá estar soñando con esconderse en el nuevo paraíso ultraderechista del continente de la mano del fascista Jair Bolsonaro que tiene gran posibilidad de ganar las elecciones este domingo. Agregado a que Brasil se ha convertido en una cueva de genocidas prófugos, como Pedro Mato o en el pasado Manuel Cordero.

La impunidad, sus hechos y un mensaje

La impunidad garantizó la preservación de las fuerzas armadas como principal brazo armado del Estado capitalista a usar contra los trabajadores y sectores populares, si les es necesario, en el futuro tal cual ya lo hicieron en los setentas. La reconciliación y el re prestigio de los militares es una consecuencia directa también, que ya viene dando sus frutos con la creciente intervención de los militares en política en la figura del jefe del Ejército Manini Ríos.

El mensaje reiterado del régimen de impunidad (políticos, poderes del estado, FFAA, medios de comunicación) es que para “los muchachos” que hacen el trabajo sucio tendrán múltiples beneficios que les garantice ser salvados en la medida de lo posible mediante múltiples maniobras.

A futuro las garantías para los genocidas del ayer prepara el terreno para los genocidas del mañana, la ola reaccionaria que vive la región de la que Uruguay es parte, anuncia que ese mañana no está muy lejos.






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