Entre las mentiras y la impunidad

Gavazzo y la "entrevista" cómplice del diario El País

Nuevas declaraciones de Gavazzo donde el genocida continúa mintiendo e intentando restar relevancia al Plan Cóndor y al rol genocida de los militares uruguayos con el papel cómplice del diario el País. La vigilia del último sábado muestra el camino para luchar contra la impunidad

Jueves 9 de mayo | 17:13

Foto Diario El País

En estos últimos meses Gavazzo ha tenido un papel protagónico en distintos hechos políticos del país.

Primero fueron las terribles revelaciones que se conocieron a partir del testimonio en el “Tribunal de Honor” donde Gavazzo dio detalles del horror del accionar genocida y generaron una crisis política.

A las pocas semanas una resolución judicial del 24 de abril define que se le retiren las tobilleras y la custodia de la Oficina de Supervisión de Libertad Asistida (OSLA).

Es importante recordar que el torturador goza del beneficio del arresto domiciliario desde 2015 por “razones humanitarias” y continúa gozando de beneficios que otorga su condición de militar.

Ahora, y cuando aún se mantiene la sorpresa y la indignación por estos continuos beneficios, Gavazzo vuelve a ser noticia por una extensa entrevista concedida al diario El País, de la cual cual este pasado domingo se conoció la primer parte.

Una operación política en el marco de la impunidad

En la entrevista, vuelve a insistir en planteos que apuntan a minimizar la gravedad de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura y quitar responsabilidad a los militares uruguayos en la participación en el Plan Cóndor.

Si bien no ha dicho nada nuevo en el reportaje, se explaya con supuestos datos e información acerca de lo sucedido en la dictadura, su accionar en Automotores Orletti y el trato hacia militantes del PVP entre otras cuestiones. De manera más o menos explícita justifica las torturas y muy desenvuelto comenta cuales utilizaba por ser más eficientes para sus fines (submarino). Aún con confesiones de este tenor, se proclama inocente y plantea que todo se trata de un acto de venganza contra él.

Cuesta creer realmente como una persona que dice a los 4 vientos que torturó y que además tiene comprobada participación en decenas de muertes, secuestros y otras graves violaciones a los derechos humanos esté libre y dando entrevistas para “dar su punto de vista”.

Estas últimas apariciones y declaraciones de Gavazzo son parte de una operación política de parte de un torturador, que a la vez fue un oficial de inteligencia, que opera por la impunidad y la reivindicación de la dictadura y la represión.

Su accionar se articula además con el rol nefasto que cumplen algunos medios de comunicación, en este caso el diario el País.

Este vocero tradicional de la derecha y de la propia dictadura, se presta para dar difusión pública a un siniestro personaje, desde una aparente posición de neutralidad, como si fuera simplemente un punto de vista al que hay que respetar.

La “periodista” con su presentación intenta construir un personaje al que presenta como que podría ser “… un abuelo amable, un jubilado activo, un hombre cualquiera”. En su descripción señala que se encontró con “Un hombre de casi 80 años, alto y corpulento, bien erguido, de paso no veloz pero resuelto, mirada atenta, sonrisa fácil, jeans, camisa a cuadros y campera de lana verde”.

Que fácil puede la periodista olvidarse frente a quien está; Gavazzo no es nada de eso, y nadie que conoce su historial puede hacer esta descripción amable y gentil salvo que su objetivo sea la manipulación de la opinión publica.

La presentación no es ingenua; la periodista intenta presentarlo como un hombre común, con problemas como los que podría tener cualquiera, que se tuvo que mudar a esta casa porque “en Pocitos tenía el problema de que no podía abrir la puerta de calle a quienes lo fueran a ver porque se salía del límite estipulado por el juez”.

No, no se trata de un problema que le puede pasar a cualquiera de nosotros, Gavazzo debería estar preso en una cárcel común y la mínima restricción que representa la tobillera obedece a que estamos frente a una persona tenebrosa, que constituye un peligro para la sociedad, que está en condiciones de privilegio que ningún asesino común usufructúa; es por eso que está vigilado y supuestamente no podía abrir la puerta de calle.

El discurso neutral, que “no toma partido” apunta a que el lector se olvide que está hablando de un torturador serial sádico y asesino que además reivindica lo que hizo.

El disparate es tan terrible que al pasar se señala que Gavazzo tiene en su nueva casa “todos los libros que lo mencionan, muchos de ellos escritos por sus enemigos”.

No, Gavazzo no tiene enemigos (la periodista parece que también opina que acá hubo una guerra). Gavazzo tiene víctimas, víctimas que han contado lo que sufrieron, muchas veces sufriendo nuevas amenazas, y eso ha quedado registrado en libros que dan testimonio de su accionar, libros que también fueron escritos para que se conociera lo que la Justicia no quería investigar.

En la entrevista se plantea que Gavazzo vive en una casa que se la presta un amigo extranjero.

Otra vez el lenguaje neutral encubre que en realidad el que le presta una casa a un asesino confeso es alguien que se está solidarizando y lo está protegiendo, no un simple amigo que hace un favor. ¿Qué hubiéramos dicho de alguien que le prestara una casa a Hitler por ejemplo? ¿No generaría rechazo, no diríamos que es prácticamente un cómplice?

Para la periodista Gavazzo “se ha ubicado en el imaginario popular como el peor represor, el más cruel torturador, y también como un mentiroso contumaz”.

No, Gavazzo no es una fábula mitológica salida de una historia de “Voces Anónimas”. Se trata de un asesino y torturador confeso, que ha sido encontrado culpable de graves violaciones a los derechos humanos por una justicia que le dio todas las garantías posibles para que se defendiera.

La periodista y el diario el País trabajan en equipo con Gavazzo para minimizar el papel de este símbolo de la dictadura, y de paso dar voz al relato de los victimarios genocidas. Lo que se quiere es trivializar los hechos de la dictadura y que lo abominable pase a ser materia de opinión o puntos de vista.

La vigilia en la casa de Gavazzo

Ante tal situación, colectivos y organizaciones de derechos humanos realizaron el fin de semana una vigilia en la casa de Gavazzo para generar conciencia de la situación privilegiada en que se encuentran violadores de derechos humanos.

La actividad apunta también a desnaturalizar que esta persona puede ser un vecino más, señalando que esto sucede por una justicia y todo un régimen político cómplice de la impunidad.

Para terminar con la impunidad es necesario profundizar la movilización masiva e independiente de los trabajadores, movimientos de derechos humanos y organizaciones sociales y otros.

Tenemos por delante una lucha dura y profunda porque de lo que se trata es de derrotar a un régimen nacido y organizado desde la impunidad misma.






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