Internacional

A propósito de los 100 años de su nacimiento

El general Líber Seregni, la salida de la dictadura y el pacto del Naval

Hace pocos días se cumplieron 100 años del nacimiento del ex presidente del Frente Amplio y primer candidato a presidente por esta fuerza política en el año 1971, General Líber Seregni.

Miércoles 21 de diciembre de 2016 | 10:10

El aniversario fue el motivo de un conjunto de homenajes por parte de todo el sistema político uruguayo, a través de actos, discursos y monumentos, que intentan reconocer el papel de Seregni en momentos claves del Uruguay del siglo XX.

Como candidato a la presidencia en el año 71 y luego durante el periodo dictatorial Seregni fue la figura que mejor representó al naciente Frente Amplio, muy distinto al que hoy ha llegado al gobierno del país. Ese Frente, si bien nunca se propuso romper definitivamente con el imperialismo ni tampoco ajustar cuentas con la burguesía nativa supo levantar consignas antiimperialistas, de reforma agraria y nacionalización de la banca, despertando la simpatía de la clase trabajadora y la juventud que enfrentaba en las calles a los gobiernos que trataban de implementar un profundo ajuste antipopular. Seregni fue el líder que pudo expresar el proceso de ese momento histórico, en un contexto de masivas movilizaciones y ascenso obrero y popular. A las pocas semanas del golpe de estado, encabeza una marcha en contra de la dictadura y es detenido por primera vez por los militares. Liberado a los pocos días, volvería nuevamente a la prisión en el año 76; esta vez hasta el fin de la dictadura cívico-militar.

Sin embargo desde La Izquierda Diario proponemos repasar el rol jugado por este militar en uno de los momentos cruciales del periodo dictatorial: las negociaciones entre políticos y militares para realizar la transición hacia la restauración democrática en el año 1984. El mismo año de la liberación de Seregni luego de 9 años de prisión por su oposición a la dictadura.

No nos detendremos en el rol de Seregni en el periodo del ascenso obrero 1968-1973, pero no podemos dejar de mencionar que en 1967 asumió como Comandante de la División de Ejército I, con sede en Montevideo, la más importante del país. Desde ese puesto Seregni llevó adelante la militarización de los empleados bancarios y la del personal y empresas municipales del transporte urbano. De su autoridad dependió también el control de los locales universitarios clausurados por el gobierno de la época, momento en que se produjo también la muerte de estudiantes en el marco de la represión contra los manifestantes.

La movilización popular hace tambalear a la dictadura

Seregni fue liberado el 19 de marzo de 1984, momentos en que la dictadura enfrentaba una creciente oposición, con importantes manifestaciones populares que ponían en jaque el poder militar.

A la crisis económica producto del quiebre de “la tablita”, el desprestigio de las dictaduras el continente, la derrota en el plebiscito del 80 y el triunfo de los sectores más opositores de los partidos tradicionales en las elecciones internas del 82 se sumaban las multitudinarias marchas y acciones populares del año 83. El acto del primero de mayo de ese año, el caceroleo del 25 de agosto, la semana del estudiante organizada por ASCEEP, la marcha por 18 de Julio del PIT, el acto del obelisco del 27 de noviembre, el paro general de enero del 84 son ejemplos de la situación del momento; con miles de jóvenes que se sumaban a la actividad política y organizaciones sociales en ebullición.

Durante 1983 se dieron además las negociaciones del Parque Hotel, con representantes de los militares y de los partidos Colorado, Blanco y la Unión Cívica y sin la participación del Frente Amplio. Finalmente fueron suspendidas ante la inflexibilidad militar y nuevas acciones de represión.

La liberación de Seregni y la transición ordenada

El día de su liberación, y desde su domicilio, Seregni da un improvisado discurso que de alguna manera marcaba la posición de la dirección del Frente Amplio sobre la transición hacia la democracia.

En el Uruguay de la dictadura, con importantes sectores de la población en la pobreza producto de las políticas liberales de los militares, en el país con el record mundial de presos en relación a la población, Seregni declara ese día “Ni una sola palabra negativa, ni una sola consigna negativa”.

Para luego agregar “…quiero decirles una cosa, la gran preocupación de este momento, para poder transitar efectivamente los caminos a la recuperación de la democracia es la pacificación de los espíritus, la pacificación nacional. Lo sentimos como la necesidad, no hay democracia si no hay paz. Y la pacificación que lleve al reencuentro de los orientales…”

Estas terribles declaraciones, muestran la orientación política del Frente Amplio cuando la dictadura tambaleaba a consecuencia de la creciente movilización y radicalización popular. Seregni pone todo su liderazgo al servicio de una política de negociación y acuerdos tendiente a la pacificación y el “reencuentro” de los orientales, es decir incluyendo los militares de la dictadura. El Frente Amplio comenzaba a tener un rol estabilizador del sistema político, jugando un importante rol en una salida pactada y una transición ordenada hacia la democracia que preservara las instituciones del país, entre ellas, las fuerzas armadas.

En el contexto de estas declaraciones, a los pocos meses se ponen en marcha las negociaciones del Club Naval, con la firma final de un acuerdo entre los militares, colorados, frenteamplistas y cívicos.

Progresivamente, y con el correr del año los actores van cambiando, de la intersectorial, que aglutinaba a las organización sociales como el PIT, ASCEEP o SERPAJ y ponía el acento en la movilización como forma de enfrentar a la dictadura, se pasa a la Multipartidaria, con la activa presencia de los partidos políticos para encauzar la movilización popular hacia el dialogo y las negociaciones.

Aunque el contenido de las negociaciones fue secreto, la impunidad, como lo dijo el propio Seregni, subyacía o sobrevolaba las negociaciones entre políticos y militares.
Finalmente, y con la proscripción del propio Seregni y el líder nacionalista Ferreira Aldunate se realizan las elecciones a fines del 84, en las cuales resulta ganador el colorado Julio María Sanguinetti
Durante su gobierno se dicta, esta vez con el apoyo del Partido Nacional y los votos en contra del Frente Amplio, la ley de impunidad conocida como ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado.
En oportunidad de la derrota del plebiscito que intentó derogar la ley de caducidad, Seregni expresó que había que reconocer el resultado apoyando de esta manera el mantenimiento de la impunidad, y sin considerar que la ley misma es totalmente ilegal y no respetaba el Derecho ya que era expresión de la presión de los militares que amenazaban no ir a declarar si los citaba la justicia con la complicidad de los partidos tradicionales.




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