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CRISIS COVID

El Estado español sin gasolina para una recuperación económica que ni siquiera ha empezado

El Gobierno de Sánchez e Iglesias presentan el paquete de medidas más modesto para la recuperación de la crisis provocada por el coronavirus que, por otro lado, no llegó a su fin aún. La deuda pública, que terminará el año en el 120,3% del PIB, la gran losa.

Ivan Vela

@Ivan_Borvba

Miércoles 18 de noviembre | 09:04

La comisaria de Cohesión y Reformas, Elisa Ferreira. EFE/EPA/FRANCOIS WALSCHAERTS / Archivo

En la línea con las directrices de Bruselas pero con la lengua fuera. Así se podría definir el paquete de ayudas presentado por Moncloa para hacer frente a la crisis económica derivada de la covid19, que aún en plena segunda ola, no ha llegado a su final.

“La Comisión opina que el proyecto de plan presupuestario de España se ajusta en general con la recomendación adoptada por el Consejo”. En estas palabras se ha expresado el ejecutivo comunitario, que ha advertido al Estado español del grave riesgo que corre su economía a medio y largo plazo, especialmente producto de su deuda pública, que cerrará, este 2020, en la cifra de 120,3% del PIB.

Ante este panorama, el Ejecutivo de Sánchez e Iglesias cierran la lista de los 19 países de la zona euro en cuanto a medidas para combatir la crisis. A pesar de ser el segundo mayor beneficiario de las ayudas comunitarias apenas puede destinar un 1% del PIB a ayudas a la recuperación económica.

Además de estas advertencias centradas en el futuro a corto y medio plazo post covid, desde Bruselas señalan que ya desde el 2019 en el Estado español se había detectado “un incremento del paro juvenil” y una creciente “incapacidad de pago de los créditos”, es decir, un empobrecimiento generalizado. La covid, que golpeó a inicios de 2020 no actuó, como muestran los datos, como desencadenante sino como potenciador de patrones ya existentes.

Por su parte, el gobierno “más progresista de la historia” se ha dedicado a usar esas ayudas europeas para salvaguardar los beneficios empresariales. Para colmo, mientras aún la clase trabajadora y sectores populares estamos pagando esas facturas, las grandes multinacionales ya planean sus futuros y jugosos negocios.

En las últimas semanas hemos visto grandes empresas como Inditex o Endesa presentar proyectos “ecoeficientes” para optar al resto de montante de las ayudas europeas, con el objetivo real de cuadrar sus cuentas.

En el caso de Endesa, por ejemplo, ya se prepara para quedarse con la parte del león de las ayudas: ya tiene listos más de 110 proyectos, por una cantidad de hasta 19.000 millones de Euros. Según se puede leer en El Economista, el plan se enfoca en la rehabilitación de edificios, redes inteligentes y planes de “transición energética”.

Mientras el resto de ayudas, destinadas a los sectores populares y la clase trabajadora van a un ritmo lento, si es que tienen algún ritmo. Cientos de miles de peticiones del IMV (Ingreso Mínimo Vital) sin tramitar, la máquina de desahucios a toda mecha, ERTEs sin cobrar desde marzo, y un largo etc que quitan la careta a cualquier tipo de discurso progresista desde las filas del PSOE, Podemos o Izquierda Unida.

El Estado español quedará pues enmarcada en el grupo de 12 países que merecen un especial control por Europa por sus desequilibrios macroeconómicos. Si hace meses, con la alegría del verano, podíamos ver celebrar estos pactos tanto a Merkel como a Pablo Iglesias como ejemplo de “solidaridad europea”, quedaba claro desde un inicio lo que ahora se hace tangible.

Las ayudas económicas buscaban y buscan tan solo salvar las economías capitalistas y las ganancias de las empresas multinacionales, el mercado único para las exportaciones holandesas y alemanas, y el resto de los negocios de las burguesías imperialistas.

Mientras, la factura, para la clase trabajadora, los sectores populares, los inmigrantes y la juventud, con más paro y más precariedad. Una factura que por otro lado, a fecha de hoy, aun no se puede ni estimar.

Frente a su plan se hace indispensable una alternativa anticapitalista y de clase. Una alternativa viable para hacer pagar esta crisis a los capitalistas, que pase por unos impuestos extraordinarios del 20% a las grandes fortunas. Solo de los 100 primeros patrimonios reportaría para las arcas públicas 30 mil millones de euros. Además hay que pelear por la nacionalización de la banca, los sectores estratégicos y de las viviendas bajo control de los especuladores.

Y por supuesto sin olvidar, en estos momentos de pico de contagios de la segunda ola, la expropiación de la sanidad privada para poder poner todo su material a disposición de controlar y mitigar la pandemia y acabar, de una vez por todas, con el negocio de la salud que todas las administraciones, la Central y las autonómicas, propician.






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