Géneros y Sexualidades

#8M

El 8M en Colonia del Sacramento

Hubo acto y luego marcha unitaria por las calles de la ciudad. La Agrupación de Mujeres Pan y Rosas leyó su proclama y marchó contra los feminicidios y la precarización laboral, que en Colonia golpea cruelmente. Aquí transcribimos la proclama.

Sábado 9 de marzo | 23:38

Buenas tardes compañeras y compañeros. Una vez más nos encontramos en esta plaza en un nuevo Día Internacional de la Mujer.

Nosotras somos una agrupación que lucha por la emancipación de las mujeres de toda opresión desde una perspectiva anticapitalista, socialista y revolucionaria.

Pan y Rosas se conformó al calor de los procesos de organización y de lucha que se fueron presentando en los últimos años, donde las mujeres eran protagonistas, como lo hicimos cuando peleamos para que se dejara de cobrar el boleto a los escolares, ¡y lo logramos compañeras!

¿Por qué nos llamamos Pan y Rosas? En homenaje a las obreras textiles de principios de siglo pasado que lucharon por sus derechos y protagonizaron una huelga que exigía la implementación de la jornada reducida, aumento de salarios y el reconocimiento de los sindicatos. A esta histórica lucha se la conoce como “la huelga de Pan y Rosas “. Pan porque reclamaban por sus salarios y Rosas porque también querían mejoras en sus condiciones de trabajo y en su vida. Por ellas, adoptamos ese nombre.

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Han pasados los años, hemos podido lograr varias conquistas gracias a nuestra lucha, pero aún quedan muchas batallas que dar. Hoy, las mujeres del siglo XXI queremos el pan y también las rosas. Nuestra pelea es acabar con toda clase de opresión apuntando nuestras armas contra el capitalismo y el patriarcado. Nos organizamos en los lugares de trabajo, estudios, etc. sumándonos a la lucha de la clase trabajadora, de forma independiente al Estado y de los partidos del régimen. Estamos presentes en varios países, y hoy estamos todas en las calles haciendo que la tierra tiemble.

Hoy es una fecha significativa, un día de conmemoración de aquellas compañeras que en el pasado han batallado contra la dominación, explotación y brutales represiones. También es un día de reflexión, que nos interpela a cuestionar nuestro rol en esta sociedad y sus distintos ámbitos. Una sociedad patriarcal que por siglos nos estigmatizó y nos obligó a cumplir con determinadas tareas y roles por ser mujeres. Que intentó naturalizar la violencia simbólica y física. Pero también es un día de lucha, por eso estamos aquí en las calles.

Nuestras compañeras de Pan y Rosas están participando junto a miles y miles de mujeres de esta jornada de lucha en todo el mundo. Están colmando las calles de movilizaciones y actos reclamando por sus derechos y contra la violencia machista. Hoy la mujer trabajadora está haciendo temblar a las patronales en el mundo, donde se impusieron (y pesar de diferentes oposiciones) están llevando a cabo un paro internacional de 24hs.

Sin embargo, tenemos que señalar que aquí en Uruguay nuevamente la central sindical convocó a un paro parcial en el Día Internacional de la Mujer, desconociendo el reclamo de las mujeres organizadas en distintos colectivos feministas y también en sindicatos de base.

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Las mujeres tenemos un montón de motivos para parar: desde los feminicidios, la lesbo-transfobia, por el aborto legal y sin tutela del Estado, la violencia machista, la trata y explotación sexual, la discriminación en sus diversas formas hasta la precarización laboral, el acoso en los lugares de trabajo, la prepotencia patronal. Porque en el Uruguay del siglo XXI aún existe la brecha salarial entre varones y mujeres, porque somos las que ocupamos los trabajos menos calificados y menos remunerados, somos las discriminadas por ser inmigrantes, somos las que padecemos el acoso tanto en nuestros trabajos como en la calle, las que hacemos doble jornada y sobre nosotras recaen el conjunto de las tareas reproductivas.

Aquí en Colonia vemos cotidianamente cómo las mujeres nos enfermamos por las jornadas extenuantes de trabajo tanto en la industria, el comercio o los servicios. Sufrimos tendinitis, lumbalgias, pérdidas de embarazos o fibromialgias. Y vemos cómo las leyes conquistadas que nos protegen no se cumplen. Y eso es responsabilidad del Estado.

Hoy vemos cómo en nuestro país hay departamentos enteros en los que el poder médico y clerical impide que ejerzamos nuestro derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, poniendo trabas y objetando “conciencia”. Queremos decidir cuándo y cómo ser madres.

En Uruguay una mujer es asesinada cada 14 días. Son cifras terribles, infames, pero las instituciones nos re-victimizan, la justicia nos culpabiliza y los distintos gobiernos miran para otro lado.

En este sentido las mujeres tenemos el desafío de jugar un rol de vanguardia y de avanzada de la clase trabajadora para enfrentar los despidos, los cierres de fábrica, las políticas de ajuste fiscal, los recortes presupuestarios, la flexibilización laboral, la violencia machista y toda lógica patriarcal arraigada en nuestras prácticas sociales. Para esto necesitamos recuperar los sindicatos, esa herramienta valiosa y ponerla al servicio de las trabajadoras y trabajadores.

A nivel regional vivimos una situación desesperante con el avance de la derecha en América Latina en países como Brasil o Argentina. También en Venezuela donde el imperialismo se mete para controlar el petróleo, mientras que el gobierno de Maduro descarga la crisis económica en su propio pueblo. Las mujeres queremos tomar el desafío de enfrentar a este avance de la derecha, a la vez que revertir las políticas ajustadoras de los distintos gobiernos de la región. ¡Y para que esta vez la crisis la paguen quienes la generaron, los capitalistas!

Que este 8M se hagan sentir los reclamos de nuestro movimiento, que construyamos un movimiento que pelee junto con el resto de los sectores oprimidos y la clase obrera para terminar con el capitalismo patriarcal, y por una sociedad sin opresión ni explotación, recordando las acertadas palabras de Rosa Luxemburgo: “Quien es feminista y no es de izquierda carece de estrategia. Quien es de izquierda y no es feminista carece de profundidad”. Sigamos luchando tanto mujeres, hombres y disidencias “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.






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