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Docentes y estudiantes organizan huelga contra el ajuste de Bolsonaro

La paralización será el 15 de mayo. Convocada originalmente por los docentes contra la reforma previsional, ganó fuerza ante el recorte del 30% en el presupuesto de educación presentado por el ministro de Bolsonaro.

Lunes 6 de mayo | 14:14

Docentes y estudiantes preparan un paro contra la política de recortes a la educación del Gobierno de Bolsonaro, que llega a un 30% del presupuesto.

El llamado original a un paro nacional convocado por los profesores contra la reforma jubilatoria del Gobierno se ha extendido tras el anuncio del recorte masivo en el sector educativo.

Los docentes ya habían realizado acciones contra la reforma previsional y frente a este nuevo ataque pueden convertirse en una avanzada de la lucha contra el Gobierno ante la pasividad de las principales direcciones sindicales, que recién podrían convocar a una huelga para el 14 de junio.

Un ataque a la educación

Al intento de pasar la reforma jubilatoria, que ya significa un fuerte ataque contra todos los trabajadores y trabajadoras brasileñas, el Gobierno de Bolsonaro sumó un nuevo frente de batalla, ahora contra los docentes y estudiantes.

Lo hizo a través de su ministro de Educación, Abraham Weintraub, que es un vocero de la lucha contra lo que llama el "marxismo cultural", la educación pública y un instigador de la persecución política a los docentes.

Weintraub llegó al cargo a principios de abril tras el desplazamiento del anterior ministro Ricardo Vélez Rodríguez. El reemplazo estuvo signado por las peleas internas entre las distintas alas de la coalición gubernamental, y Weintraub expresa claramente al sector más conservador.

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El anuncio de recorte comenzó la semana pasada, luego de una seguidilla de comentarios insólitos en contra de estudiantes y docentes, mostrando el perfil del ministro y su odio a la educación pública: "Las universidades que, en vez de buscar mejorar el desempeño académico, estén creando desorden, sufrirán reducciones presupuestarias".

Con ese argumento buscó en primer lugar recortar el presupuesto a las universidades en las que había habido manifestaciones contra el Gobierno. Así es que la semana pasada arrancó con el anuncio de recortar la inversión para las facultades de Filosofía y Sociología. Bolsonaro lo justificó diciendo que era para "enfocarse en áreas que generen un retorno inmediato al contribuyente, como: veterinaria, ingeniería y medicina".

Sin embargo ese argumento no duró ni un día. A continuación Weintraub anunció el recorte de recursos para todas las universidades federales con el argumento de que con la medida se daría prioridad a la educación básica.

Ese argumento también se demostró falso cuando finalmente anunció que el Gobierno va a congelar el presupuesto de colegios e instituciones federales.

Esto generó el inmediato rechazo de toda la comunidad educativa que comenzó a organizar la medida de protesta para el 15 de mayo, y que este lunes ya registraba algunas movilizaciones de estudiantes en Río de Janeiro.

La lógica del recorte a la educación quedó reflejada de cuerpo entero en uno de los primeros enunciados del ministro apenas asumido el cargo: "Cuando la gente va a la universidad para ir de fiesta, hacer alboroto, faltar a clases o asistir a seminarios absurdos que no aportan nada a la sociedad, se desperdicia dinero ganado con sudor".

Los docentes de las distintas categorías, junto a los estudiantes, han venido siendo un actor destacado de la lucha contra los ataques de los últimos años. Lo hicieron con decenas de paros y acciones contra Temer, y ahora pueden ser los que estén a la cabeza de la lucha contra Bolsonaro.

Es por esto que Bolsonaro quiere aislar a docentes, estudiantes y a la comunidad educativa del resto de la población, para así establecer una relación de fuerzas más favorable para poder pasar la reforma jubilatoria. En pos de este objetivo es que hace uso de un discurso de odio, diciendo que todos los docentes son militantes de izquierda, y que usan dinero público para promover protestas y caos. Ese es el eje del discurso de Weintraub para atacar a la docencia.

Por su lado las direcciones sindicales mayoritarias, incluyendo las ligadas al PT, como la CUT, mantienen una tregua con el Gobierno de Bolsonaro y se han venido negado a convocar a un paro general para frenar los ataques. Ahora llaman a una huelga para dentro de un mes y medio, pero sin organizarla desde los propios lugares de trabajo.

Resta ver si la huelga de docentes y estudiantes puede convertirse en un primer ejemplo de lucha contra Bolsonaro, la reforma jubilatoria y el ataque contra la educación.






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