Internacional

PÃO E ROSAS DE BRASIL

Declaración: contra Bolsonaro, por la vida de las mujeres

Publicamos la declaración del grupo de mujeres Pão e Rosas de Brasil ante el balotaje presidencial del 28 de octubre.

Martes 16 de octubre | 14:28

Estas elecciones están marcadas por la profunda manipulación, en las que estuvo muy cerca de ganar en primera vuelta el candidato que condensa en sí el más abyecto machismo, racismo y el odio a persona LGTBI. El grupo de mujeres Pão e Rosas, que estuvo en contra el golpe institucional, contra la prisión arbitraria de Lula y el veto a su candidatura, siempre con una política independiente del PT, se pone al lado de todas las trabajadoras y trabajadores, mujeres, negros, jóvenes y la comunidad sexodiversa que odian a Bolsonaro y quieren derrotarlo en las urnas votando a Haddad. Lo hacemos con el objetivo que consideramos como tarea central de todos los trabajadores y jóvenes más conscientes, que es ayudar a conducir este odio al único terreno en el que podemos triunfar: la lucha de clases, para que la crisis la paguen los capitalistas.

Estas elecciones están marcadas por la profunda manipulación, en las que estuvo muy cerca de ganar en primera vuelta el candidato que condensa en sí el más abyecto machismo, racismo y LGBTfobia. Bolsonaro, con sus declaraciones cargadas de odio ha dejado claro a qué vino: hacer que los trabajadores paguen por la crisis con ataques el el gobierno golpista de Temer no terminó de llevar adelante. El hijo ilegítimo del golpe está dispuesto a satisfacer la saña de los empresarios por sus ganancias, a precarizar aun más la vida de las mujeres, de los negros y de la diversidad sexual.

Las elecciones fueron la continuidad del golpe con la prisión arbitraria de Lula y el absurdo veto a su candidatura, imponiendo elecciones completamente manipuladas por el poder judicial, bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, para favorecer los intereses capitalistas más reaccionarios del país y del capital extranjero.

Hoy, Bolsonaro encabeza las encuestas para el balotaje. Aun si pierde, lo que por ahora es improbable, la base que sostiene su campaña no va a desaparecer el 29 de octubre. Al contrario, desató fuerzas reaccionarias que se mantendrán como un enorme peligro para las trabajadoras y trabajadores, mujeres, negros, la comunidad sexodiversa, los pueblos originarios y todo el pueblo pobre.

El discurso machista que pone de manifiesto que el patriarcado es funcional al capitalismo

Yo no emplearía [mujeres] con el mismo salario [de un hombre]. Pero hay muchas mujeres competentes”. 15/2/2016

Esa mujer tiene una alianza en el dedo, en poco tiempo se embaraza, seis meses de licencia maternidad... ¡Muy bonito! ¿Quién va a pagar la cuenta? El empleador. Al final él lo reintegra en el INSS [sistema público de salud], pero se quebró el ritmo de trabajo. Cuando ella vuelva, va a tener además un mes de vacaciones, es decir, ella trabajó cinco meses en un año”. 10/12/2014

Estos son algunas frases del discurso de Bolsonaro a lo largo de los años sobre las mujeres. Bajo el ropaje de candidato a presidente de la República, su discurso no es menos machista. Recusa el hecho de que las mujeres ganen salarios menores que los hombres. En Brasil, las mujeres ganan en promedio sueldos 25% menores que los hombres (IBGE, 2018), pero las mujeres negras llegan a ganar 60% menos (datos del IPEA 2016).

Las mujeres son la mayoría de la población (51,5%) casi la mitad de la clase trabajadora brasileña. Ocupan los puestos de trabajo más precarios, sujetos a los menores salarios y los contratos más vulnerables. Además de las jornadas exhaustivas, sobre las mujeres recaen el trabajo doméstico y la responsabilidad con la crianza de los hijos. ¡Son cerca de 20 hora más de trabajo por semana!

Cuando anuncia que el trabajador tendrá que elegir entre tener derechos o tener empleo, Bolsonaro apunta su mira sobre cada mujer trabajadora en nombre de preservar las ganancias de los capitalistas. No en vano, el exdiputado votó a favor de la reforma laboral que, además de ampliar las formas de trabajo precario y recortar derechos, es un ataque a las mujeres gestantes y lactantes, sujetas a trabajo en lugar insalubre, poniendo en riesgo su propia salud y la del feto.

Jamás te violaría porque no te lo merecés”. 2003, repetido el 9/12/2014 y reafirmado el siguiente día al diario Zero Hora: “No merece ser violada porque es muy fea”.

En Brasil, según el Foro Brasileño de Seguridad Pública, ocurren 135 violaciones diarias, considerando solo los casos registrados, que se estima sean cerca del 10% del total. La amplia mayoría de los casos (80%) ocurren en el ambiente doméstico y son contra niños y adolescentes. La violencia contra la mujer alcanza su máximo en los altos índices de feminicidios en Brasil: a cada hora y media una mujer es asesinada.

Bolsonaro también está en contra de la legalización del aborto. El candidato a la presidencia es uno de los autores del proyecto de ley que pidió la revocación de la atención obligatoria a las víctimas de violación por el SUS (Sistema Único de Salud). El alega que “la ley n° 12.845, de 1° de agosto de 2013, tiene manifiestamente como principal objetivo preparar el escenario político y jurídico para la completa legalización del aborto en Brasil”. Eso porque la ley brasileña permite el aborto en los casos de violación, además de anencefalia del feto y riesgo de vida para la madre. Algo que ya es bastante restringido, el exdiputado quiere restringir aun más el derecho al aborto en Brasil.

A Bolsonaro no le importa que por año sean más de 1.200 muertes causadas por abortos clandestinos y un sinfín de mutilaciones y complicaciones. Estimaciones del propio Ministerio de Salud señalan casi un millón de abortos en Brasil todos los años. Mantener el aborto prohibido no impide que ocurra, sino hace que miles de mujeres mueran todos los años. El mismo estado que prohíbe ese derecho elemental de las mujeres, les niega el derecho a la maternidad plena. Bolsonaro está a favor de esta verdadera barbarie contra la vida de las mujeres.

No hay merito en ser violada, o en sufrir cualquier asedio o violencia sexual, como anuncia el exdiputado Bolsonaro. La violación y el feminicidio son el eslabón final de la larga cadena de violencia contra la mujer en el capitalismo, legitimado por el Estado burgués y sus instituciones. La vida de las mujeres, al igual que su cuerpo y su trabajo valen menos en el capitalismo. Bolsonaro legitima la violencia a las mujeres defendiendo menores salarios, haciendo discursos de apología a la violación y defendiendo ataques a las trabajadoras y a los trabajadores.

Por Marielle y maestro Moa nos organizaremos contra la extrema derecha, el golpismo y las reformas

Partidarios de Bolsonaro abastecidos por “fake news” (noticias falsas) diarias reproducidas en las redes sociales, han protagonizado diversos ataques contra mujeres, negros y la comunidad sexodiversa en todo el país. Incluso antes de la primera vuelta, sus partidarios rompieron la placa en homenaje a Marielle Franco, la concejala de izquierda de Rio de Janeiro luchadora por los derechos humanos que se oponía a la intervención militar de Temer. El asesinato de maestro Moa, maestro de capoeira bahiano y reconocida figura de combate al racismo el 7 de octubre, es el más emblemático y dramático caso producido por el odio diseminado por Bolsonaro.

Los métodos que fueron usados contra Lula serán usados para amedrentar y perseguir a todo y cualquier sindicato o movimiento social que quiera luchar

Este es el escenario ideal soñado por los grandes sectores empresariales y financieros que se pasaron con armas y bagages a la candidatura de Bolsonaro. Pero si fuere necesario, Bolsonaro y su vice Mourão tampoco tendrán ningún problema en sacrificar las instituciones “democráticas” y gobernar a través del poder ejecutivo apoyado directamente sobre las policías y las Fuerzas Armadas. Mourão ya habló incluso de “autogolpe”.

Pero los trabajadores no están derrotados. El año pasado protagonizaron dos grandes paros nacionales que frenaron la reforma previsional de Temer, y solo no pudieron escalar su lucha para frenar la reforma laboral porque la CUT y la CTB (dirigidas por el PT de Haddad y el PCdoB de Manuela D’Ávila) contuvieron esa energía para canalizarla por dentro de su estrategia electoral.

El movimiento que las mujeres protagonizaron de #EleNão (él no) es una expresión más de las fuerzas de resistencia.

Las mujeres son una fuerza imparable y unidas a la movilización independiente de los trabajadores, la juventud, los negros, la comunidad sexodiversa, los sin techo y los sin tierra en las calles, huelgas y ocupaciones dirigidas por las trabajadoras y trabajadores, pueden hacer frente al avance del autoritarismo y de la extrema derecha.

La resistencia en los lugares de trabajo y estudio, en las fábricas, en las empresas, en las escuelas y universidades saliendo a las calles podrá derrotar el intento del gran capital financiero, de los grandes empresarios, del poder judicial y de los grandes medios, y podrá impedir la instalación de un régimen profundamente antiobrero, ferozmente enemigo de las mujeres, de la diversidad sexual, de los negros, pueblos originarios y de toda la causa progresista.

Para enfrentar esta dinámica sabemos que el PT es completamente impotente. Después de gobernar durante años con los capitalistas, asimilando sus métodos de corrupción y vanagloriándose de garantizarles ganancias inauditas, quiso mostrar que todavía podría servirles comenzando el segundo mandato de Dilma con ajustes contra los trabajadores, y con eso terminó de desmoralizar a su propia base social, abriéndole camino al golpe que puso a Temer en el gobierno para acelerar los ataques. Su estrategia puramente electoral, de contención de la lucha de clases, para canalizar el descontento hacia las urnas, terminó siendo incapaz de ofrecer cualquier resistencia seria al golpe institucional. Una vez en la oposición, su política de responder al odio destilado por la operación judicial Lava Jato y por la Rede Globo con ilusiones en el poder judicial y en las elecciones, terminó siendo completamente impotente para frenar el avance de la extrema derecha.

El PT, en su estrategia electoral, también abandona demandas históricas y urgentes del movimiento de mujeres. Hace pocos días, Haddad se reunió con la CNBB, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, entidad representante de la Iglesia Católica, para reafirmar su compromiso de no legalizar el aborto. Son casi un millón de mujeres en Brasil todos los años (datos del Ministerio de Salud) que seguirán sujetas a métodos precarios y clandestinos, corriendo riesgo de muerte o de mutilaciones y problemas serios de salud, justamente porque las iglesias y bancadas religiosas conservadoras con el apoyo del PT seguirán negando ese derecho elemental. Solo enfrentando el conservadurismo, el patriarcado, se puede derrotar a Bolsonaro y luchar por la vida de las mujeres.

Necesitamos prepararnos desde ahora para los combates que están por venir, organizando una fuerza militante en los lugares de trabajo y de estudio, que sea capaz de imponer la unidad en la acción de los sindicatos y movimientos sociales para enfrentar los ataques de la extrema derecha de forma no rutinaria, es decir, imponer un frente amplio único de los trabajadores que responda con una firmeza a la altura de los ataques, sin lo cual será imposible quebrar el bloque reaccionario que se constituye detrás de Bolsonaro. Organicemos comités de base en cada lugar de trabajo y estudio para organizar la defensa ante los ataques que están en curso y los que están por venir.

La CUT, la CTB y el conjunto de las centrales sindicales tienen que romper con su absurda parálisis y organizar asambleas en los distintos sectores para organizar a los trabajadores y a la juventud para actuar como clase organizada en estos combates, generalizando comités de base en todo el país. La juventud organizada puede cumplir un papel fundamental para encender a los trabajadores en la lucha por sus derechos contra la extrema derecha, el golpismo y las reformas. Pero para eso, también la UNE tiene que romper la parálisis y organizar asambleas estudiantiles en todo el país, organizando miles de comités de base en los lugares de estudio.

El grupo de mujeres Pão e Rosas, que estuvo en contra del golpe institucional, contra la prisión arbitraria de Lula y el veto a su candidatura, siempre con una política independiente del PT, se pone al lado de todas las trabajadoras y trabajadores, mujeres, negros, jóvenes y la comunidad sexodiversa que odian a Bolsonaro y quieren derrotarlo en las urnas votando a Haddad.

Sin dar ningún apoyo a la política del PT o a su estrategia electoral de buscar pactos con partidos capitalistas, golpistas y ajustadores que ahora se venden como “democráticos”. Pero hoy, ante la excepcionalidad del autoritarismo heredero de la dictadura, que quiere imponer de hecho un cambio reaccionario de régimen, acompañamos el odio y la voluntad de lucha contra Bolsonaro, votando críticamente a Haddad.

Nuestro objetivo, que consideramos la tarea central de todas las mujeres, las trabajadoras, los trabajadores y jóvenes más conscientes, es ayudar a conducir ese ódio al único terreno en el que podremos triunfar: la lucha de clases para que la crisis la paguen los capitalistas.







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