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Decenas de miles fueron parte de la "Huelga Nacional por las Vidas Negras" en Estados Unidos

Decenas de miles de trabajadores de base participaron en la "huelga nacional por las vidas negras" (‘Strike for Black Lives’) el 20 de julio. La acción nacional marcó un avance en la participación del movimiento obrero en el levantamiento nacional contra la crisis actual y el racismo sistémico, pero también mostró las claras limitaciones de la colaboración de los líderes sindicales con los políticos y su falta de voluntad para aprovechar el verdadero poder de la clase obrera.

Viernes 24 de julio

Decenas de miles de trabajadores de base participaron en la huelga por Black Lives Matter el 20 de julio. La acción nacional marcó un avance en la participación del movimiento obrero en el levantamiento nacional contra la crisis actual y el racismo sistémico, pero también mostró las claras limitaciones de la colaboración de los líderes sindicales con los políticos y su falta de voluntad para aprovechar el verdadero poder de la clase obrera.

El lunes 20 de julio, decenas de miles de trabajadores en 200 ciudades de los Estados Unidos participaron en paros y manifestaciones como parte de la Huelga por Black Lives Matter. Las movilizaciones fueron organizadas por 60 sindicatos y organizaciones diferentes, entre ellas el Service Employees International Union (SEIU, Unión Internacional de Empleados de Servicios), la American Federation of Teachers (Federación Estadounidense de Maestros), el Movement for Black Lives (Movimiento por las Vidas Negras) y la U.S. Youth Climate Strike Coalition (Coalición Juvenil de Huelga Climática de los Estados Unidos).

Las acciones abarcaron desde breves paros hasta abandonos del lugar de trabajo y movilizaciones durante todo el día. Trabajadores de diversos sectores, desde conserjes y enfermeras hasta trabajadores agrícolas y de servicios de alimentación aceptaron el llamamiento a la acción, destacando las malas condiciones de trabajo y las desigualdades históricas a las que se enfrentan los trabajadores negros y latinos, en particular los trabajadores que se han visto obligados a trabajar en empleos precarios y mal remunerados tanto antes como durante la pandemia y los que se enfrentan a la reapertura de la economía sin las protecciones e indemnizaciones adecuadas.

A la luz del levantamiento en todo el país contra el racismo y el terror policial, las medidas adoptadas por los trabajadores de base en los sindicatos constituyeron una muestra entusiasta de solidaridad y de la necesidad vital de que las organizaciones obreras se unan al movimiento en las calles, que hoy enfrenta un reflujo y es fuertemente reprimido por el estado. Fue un marcado avance en la participación del movimiento obrero, que hasta ahora se había limitado a lanzar declaraciones de solidaridad. Sin embargo, dirigido y organizado por dirigentes sindicales y organizaciones sin fines de lucro con poca intención de desafiar estas injusticias más allá de ejercer presión para lograr unos pocos cambios legislativos y atraer un poco más de atención de los medios de comunicación, este día de acción no fue más que un susurro de todo el poder que tiene la clase obrera para movilizarse en defensa de las vidas de los negros contra el racismo y la explotación capitalista.

En California, los sindicatos organizaron grandes protestas en Los Ángeles, San Francisco y Oakland. Una caravana de cientos de coches se abrió paso por las calles del sur de Los Ángeles, con carteles en inglés y español con consignas como "Las vidas negras importan" e incluso "Abolir la policía". La caravana se detuvo frente a un McDonald’s y bloqueó el tráfico durante 8 minutos y 46 segundos, el mismo tiempo que el policía asesino Derek Chauvin mantuvo su rodilla en el cuello de George Floyd hasta matarlo.

Muchas de las medidas adoptadas en todo el país, incluidas las de Los Ángeles y las de Chicago y otras ciudades importantes, estaban dirigidas al gigante de la comida rápida McDonald’s, que tiene un largo historial de discriminación racial y que, más recientemente, ha sido acusado de negarse a proporcionar equipos de protección adecuados a sus empleados durante la pandemia. Como Angely Rodríguez Lambert, una trabajadora de McDonald’s en Oakland, dijo al medio NPR: "Vamos a ir a la huelga porque McDonald’s y otras empresas de comida rápida no nos han protegido en una pandemia que ha devastado las comunidades negras y latinas en todo el país... Vamos a organizandonos hasta que McDonald’s y otras empresas respondan con acciones que demuestren que realmente valoran nuestras vidas".

Los trabajadores de la comida rápida, los trabajadores de la sanidad y los trabajadores de los asilos de ancianos en Detroit también abandonaron sus puestos de trabajo para exigir salarios más altos y mejores condiciones de trabajo. Los paros se organizaron principalmente en torno a la campaña del SEIU por un salario mínimo de 15 dólares, un llamamiento que cobró nueva importancia en el contexto de la pandemia y la crisis económica. Obligados a ponerse en riesgo por las ganancias capitalistas, los trabajadores esenciales están exigiendo protecciones adecuadas y mayores salarios, así como el derecho a organizarse en sindicatos para defender sus intereses.

Pero el día de acción nacional se extendió más allá de las grandes ciudades hasta las zonas rurales, donde miles de trabajadores, muchos de ellos personas de color e inmigrantes indocumentados, son empleados agrícolas con bajos salarios y altamente precarios. Los trabajadores de los viñedos en el Valle de Yakima del estado de Washington dejaron de trabajar durante 9 minutos en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter y en reconocimiento de la explotación compartida que los trabajadores enfrentan bajo el capitalismo. Los trabajadores que participaron en el paro tenían carteles en español que decían consignas como, "Campesinos en apoyo a Black Lives Matter" y "Nadie es libre hasta que todos somos libres!". En una declaración en la que se anunciaba el paro y el apoyo a la huelga por Black Lives Matter, el sindicato United Farm Workers (Trabajadores Agropecuarios Unidos) tomó el ejemplo histórico de César Chávez y Martin Luther King Jr., extendiendo su solidaridad a las protestas en las calles contra la brutalidad policial: "Este movimiento se extiende desde las calles de nuestras ciudades hasta los campos y huertos que alimentan a este país".

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Vineyard workers in the rural Yakima Valley stopped work this morning for 8 minutes and 46 seconds. This movement reaches from the streets of our cities to the fields and orchards that feed this country. Los trabajadores de viñedos en el valle rural de Yakima dejaron de trabajar temprano esta mañana durante 8 minutos y 46 segundos, el tiempo en que George Floyd yacía muriendo bajo la rodilla de un oficial de policía. #StrikeForBlackLives #j20 As Dr. Martin Luther King, Jr wrote to Cesar Chavez during the brutal Delano grape strike: "Our separate struggles are really one- a struggle for freedom, for dignity, and for humanity.“ Como Dr. Martin Luther King, Jr le escribió a César Chávez durante la brutal huelga de uvas Delano: "Nuestras luchas separadas son realmente una: una lucha por la libertad, la dignidad y la humanidad".

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En Nueva York, a pesar del intenso calor, varios sindicatos organizaron acciones en toda la ciudad, en las que salieron a las calles a enfermeras de base, porteros, conductores, trabajadores de la construcción y trabajadores de la construcción. Una manifestación se reunió frente a Trump Tower, donde se unió a los manifestantes el senador demócrata Chuck Schumer, quien aprovechó esta oportunidad, ampliamente publicitada, para ejercer presión para la aprobación de la llamada Ley de Héroes en el Congreso, un paquete de estímulo de 3 billones de dólares que proporciona amplias protecciones para enormes corporaciones, justamente aquellas contra las que apuntaban los manifestantes.Mientras hace muy poco por proteger las vidas de los trabajadores que sufren los efectos de la pandemia y la crisis económica.

Aquí radica la contradicción de esta acción. La marcha atrajo a diversos sectores de la clase obrera a las calles y vinculó explícitamente el terror de estado que enfrentaba el pueblo negro a la explotación de los negros y latinos y los trabajadores precarios. Sin embargo, debido a que fue organizada por dirigentes sindicales y ONGs que están en deuda con el Partido Demócrata y no están dispuestos a desafiar de manera significativa al sistema que engendra la opresión de los trabajadores, la acción a nivel nacional se dirigió a lograr poco más que la visibilidad de varias propuestas legislativas destinadas a "reimaginar nuestra economía y nuestra democracia" y a ejercer presión pública sobre las empresas para que hagan cambios menores en las políticas y las condiciones.

En pocas palabras, la clase obrera no puede aliarse con sus enemigos si esperamos lograr nuestras demandas. Ningún intento de lograr justicia para las comunidades negras puede pasar por el Partido Demócrata, que en un momento grita Black Lives Matter y al otro aprueba una legislación de austeridad y rescates corporativos que perjudican desproporcionadamente a los trabajadores negros y latinos.

El Partido Demócrata no es amigo de los trabajadores ni del movimiento Black Lives Matter, pero tampoco lo son las direcciones sindicales burocráticas que se niegan a organizar verdaderas huelgas en torno a demandas que en realidad podrían lograr mejores condiciones y posiciones para la clase obrera, como echar a los policías de los sindicatos o exigir el fin de los despidos ante la profundización de la crisis económica. Y si los sindicatos quisieran mostrar su solidaridad con el movimiento Black Lives Matter, más allá de los paros laborales simbólicos, utilizarían su capacidad de huelga para protestar por los increíbles actos de represión que se están infligiendo a los manifestantes en Portland y otras ciudades a manos de Donald Trump y de los alcaldes y gobernadores demócratas.

En esta huelga pudimos ver el potencial de un verdadero movimiento de trabajadores para luchar contra el racismo, el terror estatal y la opresión económica. En las decenas de miles de trabajadores que participaron, no sólo en las acciones del lunes, sino en la ola de protestas de los últimos dos meses, podemos ver la voluntad de la clase obrera de luchar contra los opresores que los envían a morir en medio de una pandemia para obtener ganancias. Los trabajadores de base deben resistir los intentos pacificadores de sus direcciones sindicales y organizar huelgas reales y sostenidas en torno a demandas radicales y en vastos sectores de trabajadores organizados y no organizados. Con este tipo de acción, la clase obrera podría hacer mucho más en defensa de las vidas negras que gestos simbólicos.






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