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Cuatro ideas para avanzar en el movimiento de mujeres en México

María Guadalupe

Imagen: Elizabeth Sauno

Cuatro ideas para avanzar en el movimiento de mujeres en México

María Guadalupe

En este texto vamos a abordar, desde el una perspectiva del feminismo socialista, 4 puntos para la construcción de un movimiento de mujeres, democrático, no punitivista, no biologicista, anticapitalista y de clase en México. creemos que estos puntos son polémicos pero cruciales para el desarrollo de nuestro movimiento.

En este texto vamos a abordar, desde el una perspectiva del feminismo socialista, 4 puntos para la construcción de un movimiento de mujeres, democrático, no punitivista, no biologicista, anticapitalista y de clase en México. creemos que estos puntos son polémicos pero cruciales para el desarrollo de nuestro movimiento.

Primer debate: existe una tendencia del “feminismo radical” al punitivismo

Las penas más altas, que crezcan las cárceles y se construyan más centros penitenciarios, que los protocolos universitarios sean más duros y más “eficaces” no resuelven la violencia contra las mujeres. Existe un debate en el movimiento pues se pone como énfasis el aumento de las penas y protocolos más duros instrumentalizados por autoridades que han actuado con impunidad y que son los responsables de la verdadera crisis de violencia contra las mujeres.

En momentos más críticos en feminismo radical ha puesto la consigna de pena de muerte a los agresores lo que las ha llevado a coincidir peligrosamente con el populismo punitivo: por ejemplo, el PVEM ha presentado en diversas ocasiones iniciativas de ley sobre este punto.

La demanda de la “alerta de violencia de género”, si bien obliga al estado a reconocer el problema no soluciona de fondo la situación, al contrario la agrava: como se sabe con esta alerta el ejército y la guardia nacional ostentan más derechos para su presencia en las calles y en México esto ha generado una catástrofe: militarización con más de 60 mil muertos durante las administraciones pasadas.

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Seamos claras: el punitivismo alimenta a la bestia, al estado capitalista, que como instrumento de dominación luego irá por nosotras. El ejemplo más claro: en México hay cientos de mujeres presas por abortar. Es el estado el que se dice dueño del derecho a las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Es el estado que considera un delito la interrupción del embarazo. Es el estado quien no permite el matrimonio de personas del mismo sexo. Es el estado.

Y es que como señala esta nota “El Estado capitalista-patriarcal, a pesar de reconocer a las mujeres como víctimas y aumentar las normas punitivas -en un distorsionado reconocimiento a la existencia de una violencia diferenciada contra ellas-, no solo las revictimiza en comisarías, fiscalías y juzgados, sino que además es incapaz de prevenir o al menos disminuir la tasa de femicidios”.

De ahí que la clave sea la lucha para destruir el estado tal cual como lo conocemos: por medio de una lucha contra el capitalismo. El capitalismo y su estado son los responsables de la violencia contra las mujeres y el movimiento de mujeres debe de luchar contra la violencia, la explotación y la precarización laboral.

El debate debe estar en como la destruimos y formamos otro tipo de justicia, esencialmente en cómo destruimos el estado capitalista y en el caso de las universidades la Rectoría y la lucha, equivocada, por perfeccionar los protocolos de violencia de género implementados por las propias autoridades:

Nuestro movimiento no debe alimentar a la bestia del estado capitalista. Se trata de cambiar las bases materiales que permiten el surgimiento de la violencia como la precariedad y la explotación capitalista de las mujeres.

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Segundo debate: la lucha por nuestros derechos debe ser democrática

En el movimiento de mujeres ha emergido un molesto y lamentable método. La nula discusión y las ataques a distintas organizaciones por diferir y tener ideas distintas. Esto es cada vez más recurrente en el movimiento estudiantil y entre “colectivas” feministas.

Hostilidades, agresiones verbales, incluso jalones y golpes especialmente dirigidas por un sector llamado “feminismo radical”. Este feminismo esencialista, punitivo y liberal busca imponer su política por medio de métodos cada vez más agresivos. Estos métodos se han usado contra colectivas estudiantiles, activistas mujeres y hasta sindicatos democráticos.

Este método, no solo no ayuda, sino que boicotea la posibilidad de un potente movimiento de mujeres, masivo amplio para imponer nuestras demandas y conseguir nuestros derechos. Estos métodos no solo están en el extremo opuesto de los valores de izquierda, libertarios y democráticos, sino que son una abierta provocación y boicot al movimiento de mujeres.

Las organizaciones feministas y activistas debemos pelear por espacios democráticos, en el que se puedan debatir ideas y contrastarlas, en las que la circulación política de ideas permite convencer y no vencer para imponer planteamientos, un movimiento de mujeres que profundice el debate y permite escuchar la voz de mujeres trabajadoras, intelectuales feministas, estudiantes, campesinas e indígenas.

¿Cómo vamos a masificar nuestra lucha mientras permitimos que avancen estos métodos? Sin métodos democráticos como asambleas no lograremos masificar nuestro movimiento.

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Tercer debate: existe una tendencia del “feminismo radical” al esencialismo y al biologicismo separatista

En diversos espacios (asambleas estudiantiles, por ejemplo) se ha reproducido el discurso dominante en la sociedad heteronormada que simplifica el aparato reproductor de la construcción biológica binaria entre “hombres y mujeres”.

Es común que mujeres transgénero hayan sido desplazadas o abiertamente discriminadas por esta tendencia que considera que las mujeres trans son “hombres”. Esta corriente es transfóbica y encasilla a las mujeres como “víctimas”.

Esa corriente además, esencializa la participación en los movimientos políticos por nuestros derechos pues limitan la adhesión o participación a la condición de ser “mujer” negado su participación a las mujeres transgénero. Este discurso reproduce el pensamiento más conservador, como el de la iglesia, de la sociedad heteronormada que buscamos erradicar pues consideran que el “género es biológico”.

Existe una amplia discusión en la teoría feminista que plantea que el género es una formación social fundamentalmente binaria que debemos destruir pues el género es una decisión enteramente individual. Los discursos de odio TERFs son nocivos para el movimiento de mujeres.

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Cuatro debate: no buscamos un feminismo de “botín” buscamos un feminismo de clase

La lucha de las mujeres no debe convertirse en una lucha por conquistar espacios en las universidades, puestos en el gobierno, mesas de negociación., visibilidad en la esfera pública buscando un hueco en las esferas de poder de la dominación masculina.

También debemos saber que el “feminismo radical” de clase media nunca ha expresado su simpatía con la lucha de los sectores más precarizados. Para nosotras el feminismo debe romper “el techo de cristal” de las universidades pues probablemente esa sea la principal aportación del movimiento feminista.

Debemos mirar hacia abajo: las mujeres estudiantes y jóvenes debemos mirar hacia la sal de la tierra, las mujeres terriblemente explotadas, pues es con ellas con quienes vamos a cambiar el mundo. No se trata por tanto de “conquistar espacios” para feminizar la dominación, se trata de cambiar de base el sistema de dominación que ejerce una división sexual de trabajo.

Se trata de cambiar de raíz el sistema de dominación capitalista mirando hacia abajo y estado con las mujeres trabajadoras y sus luchas. No se puede, por tanto, transformar el sistema de dominio sin la participación masiva de las trabajadoras en México.

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En México quienes padecen más cruelmente la violencia son las trabajadoras. No es casual que Ciudad Juárez, ciudad famosa por su industria maquiladora, sea la capital del feminicidio. El “feminismo radical” abiertamente ha manifestado su oposición a las mujeres trabajadoras y nunca se les ha visto en las luchas de las obreras protagonizadas por las mujeres en México.

¿Es porque no se enteraron en las noticias que hubo 90 obreras de la maquila en paro laboral? No. Es que su estrategia es otra. No la de es mirar abajo, a las más explotadas, aún no han salido de la caja de cristal que el feminismo a buscado romper desde su surgimiento. El “feminismo radical” en México es abiertamente anti obrero.

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Estos debates, que en general no son abordados en el espacios de organización de las mujeres, son sólo un punteo, hay ríos de tinta, libros, artículos, pero lo escribimos porque al mismo tiempo no son discutidos entre las organizaciones de izquierda, buscan aportar elementos iniciales para el debate para dar un granito de arena para la construcción de un urgente y poderoso movimiento de mujeres en México.

Para conseguir nuestros derechos como la interrupción del embarazo, luchar contra el feminicidio y buscar eliminar la violencia machista. Existen muchos “feminismos” y al mismo tiempo debemos esclarecer que no todos ellos son libertarios y son retos a superar para el futuro de nuestro movimiento.

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