Sociedad

CUARENTENA OBLIGATORIA

Cuarentena en Alto Comedero: la respuesta al hacinamiento es la represión policial

Los trabajadores del barrio más populoso de San Salvador de Jujuy deben enfrentar la cuarentena obligatoria en medio de la precarización laboral, el hacinamiento, el corte de servicios básicos y la regimentación de sus vidas por parte de las fuerzas policiales.

Guillermo Alemán

Concejal del PTS-FIT en San Salvador de Jujuy

Domingo 29 de marzo | 16:16

Nuevamente, se viralizaron por redes sociales fotos y vídeos de un operativo policial donde se ve un ensañamiento de las fuerzas policiales con vecinos del Barrio Bicentenario.

Este es un barrio de Alto Comedero construido en su momento por las cooperativas vinculadas a la Tupac Amaru. Las viviendas de esta etapa son de dos a tres ambientes que la habitan familias numerosas, la gran mayoría profundamente precarizadas. Trabajadores en negro, independientes, vendedores ambulantes y feriantes, que viven del día a día.

En Alto Comedero el hacinamiento de varias familias en una sola vivienda y la falta de acceso a los servicios esenciales es una imagen cotidiana. En los marcos de la pandemia del coronavirus este es un peligro para la salud de miles de personas.

Los cortes de agua periódicos para los que tienen acceso al agua potable, como recientemente denuncian vecinos del sector de las 10 hectáreas, junto a algunos barrios donde solo hay acceso a un caño comunitario hacen muy dificil cumplir con las recomendaciones de higiene para prevenir el contagio del coronavirus.

Aquí también se registran los mayores niveles de precarización laboral y desocupación. El cuentapropismo y las ferias eran una salida laboral para miles, sin embargo, hoy las ferias están cerradas y muchos trabajadores no pueden salir a buscar el sustento diario y si lo hacen corren el riesgo de ser detenidos por la policía si no logran justificar su presencia en las calles, pero ¿cómo lo pueden hacer las personas que no tienen un trabajo registrado?

Gabriel y Micaela nos contaban como viven la cuarentena obligatoria en el barrio 18 Hectáreas, en una vivienda de dos habitaciones con sus cinco hijos. Gabriel trabaja en el puesto de un mercado como changarín. Micaela no encuentra trabajo y cuida de sus hijos, su hija mayor estudia en la universidad, la segunda en el secundario, el resto son niños.

Él nos contaba: “Estamos jodidos. Esta muy complicado en general. Acortaron los días cada puesto trabaja un día por medio. Eso fue la semana pasada. Esta semana está previsto trabajar medio día, día por medio. Y realmente estamos hasta las manos. 70% de ingreso menos. Pero voy a buscar la manera de trabajar en otro puesto más ya que la plata no alcanza y menos con los ingresos, estamos padeciendo”.

A todas estas difíciles condiciones que ya hacían frente los miles de trabajadores de Alto Comedero, la propagación del coronavirus los lleva a una situación que los pone entre la espada y la pared. El gobernador Gerardo Morales, apoyado en las medidas dictadas por Alberto Fernández, pretende solucionar estos problemas mediante el despliegue extraordinario de las fuerzas policiales. Operativos de gran envergadura, con decenas de policías, patrulleros y helicóptero incluido se han vuelto moneda corriente en el barrio.

Olga, una vecina de las 202 viviendas describía de esta manera la situación:

“No pude sacar fotos, pero más de veinte policías a las 11 de la mañana, ocupando toda la Avenida Farias y con patrullero atrás con sirena. Dos personas de la fila en una despensa se fueron sin siquiera comprar el pan. A la siesta pasan con el patrullero, el helicóptero, de a veinte caminando. A la noche pasan con linternas como si estuvieran de caza, mi hijo cuando fue a comprar para comer, me dijo que pasaba una pareja con un bebe al comodín y al cajero; hicieron volver a la señora de la peor manera, gritando y al le dijeron que se volviera a su casa, mi hijo volvió con miedo”.

Con la multiplicación de detenidos, las condiciones de hacinamiento en las comisarías sin medidas de sanidad mínimas como lo denunciaba un padre del barrio aquí, no hacen más que crear un caldo de cultivo de contagio del virus (y otros tipos de enfermedades) que se pretende combatir, además que los detenidos son expuestos al maltrato policial como ya se han expresado denuncias en distintos puntos de la provincia y el país, y como lo vemos en el vídeo que mostramos arriba.

Los recursos puestos en controlar a la población contrastan con los que se destina al sistema de salud público. El Hospital Snopek junto a un puñado de puestos de salud deben atender a una población de cerca de cien mil habitantes. Los trabajadores siguen denunciando que no les están dando todos los elementos de seguridad para su propia protección. Una situación similar viven los trabajadores de recolección, que solo les dieron elementos de seguridad cuando fueron a medidas de fuerzas.

¿Qué salida hay frente a esta situación?

Las medidas de aislamiento social son insuficientes si no van acompañadas de testeos masivos como ya se pronunciaron al respecto distintos especialistas y autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aquí en Jujuy y en la ciudad estas medidas impuestas con las fuerzas policiales son todavía más difíciles de llevar adelante para todos esos trabajadores que viven al día, que no pueden salir a buscar el sustento diario o viven con el miedo de ser detenidos al no poder justificarse ya que estan en negro. También es difícil cumplir para esas familias que viven apiñadas en asentamientos sin algunos servicios básicos como el agua, que se corta incluso periódicamente.

Los subsidios de $10.000 para aquellos que no tienen trabajo y no reciben planes, es totalmente insuficiente, más si lo puede cobrar un solo miembro de la familia. ¿Cuánto podría durarles a Gabriel y Micaela con sus cinco hijos por ejemplo?

Subsidios de $30.000 deberían ser destinados para que las personas que no tienen un empleo formal ni planes sociales, situación de miles trabajadores mientras dura la emergencia. Elementos de bioseguridad para los trabajadores de la primera línea como los de sanidad y servicios esenciales como la recolección no pueden escasear.

Deben concentrarse todos los recursos disponibles unificando el sistema de salud público y privado, junto con la reconversión de las áreas de producción para crear todos los insumos que hacen falta para hacer frente a esta pandemia.

Desde la izquierda venimos marcando desde el principio; hace falta avanzar con testeos masivos para poder focalizar y mapear las áreas de riesgo de contagio y volcar de manera concentrada los recursos necesarios para erradicar al coronavirus. Es posible si se aplica impuestos progresivos a las grandes fortunas de todo el país.






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