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Conceptos para entender la Historia Parte III

Esta saga corresponde al Ciclo “Historia del movimiento obrero uruguayo”. Apartado con conceptos teóricos claves para entender la historia, Parte III.

Domingo 14 de mayo | Edición del día

Aquí recopilamos algunos aportes teóricos, definiciones y características generales sobre los sindicatos, sus orígenes y posibles perspectivas a modo de complemento de la nota Ciclo “Historia del movimiento obrero uruguayo”

Unidad sindical y “centrales paralelas”.

La unidad de toda la clase trabajadora fue un objetivo buscado en prácticamente todas las experiencias de organización sindical a nivel mundial. La unidad permite la acción colectiva, la pelea unificada y un poder de fuerza que no sería el mismo si el proletariado luchara dividido. Frente a la organización de los trusts y confederaciones patronales, la clase trabajadora como tal también debe levantar organizaciones unitarias que permitan enfrentar los intentos de la burguesía de imponer nuevas y peores condiciones laborales. La unidad hace la fuerza, mientras que la división de las filas proletarias significa debilidad y fragilidad frente a su enemigo de clase.

Para 1931, el revolucionario ruso León Trotsky ya afirmaba que la unidad sindical encierra el desafío de unificar a los distintos sectores y estratos que comprende a toda la clase trabajadora y que será tarea de los revolucionarios poder intervenir en esa organización tratando de organizar a su sector más conciente y decidido pero con el objetivo de llegar a hegemonizar al conjunto de la clase obrera organizada. Esto decía: “La cuestión de la unidad de las organizaciones obreras no tiene una solución simple, adecuada para todas las formas organizativas y para todas las situaciones (…) Cuantas más amplias masas abarque una organización determinada, mayores son las posibilidades que ofrece a la vanguardia revolucionaria. Es por esto que, por regla general, no es el ala comunista sino la reformista la que toma la iniciativa de dividir las organizaciones de masas.” (1).

Se puede decir entonces que en términos generales los revolucionarios no estarán por la creación de una nueva central o de un sindicato “paralelo” ya que en general nos oponemos a la división y fragmentación de la clase trabajadora, fragmentación por otra parte que es beneficiosa para la burguesía que se basa en ella para perpetuar su poder. Consideramos una política equivocada a la intención rupturista de otras corrientes que intervienen en los sindicatos y que pretenden fragmentar y dividir la capacidad de acción y de organización de la clase trabajadora.

Sin embargo, hay situaciones muy excepcionales en que puede darse el caso, como puede ser una combinación entre la extrema falta de democracia sindical y que sectores masivos de trabajadores estén queriendo un sindicato más de combate mientras la dirección los limita. En casos así, y luego de una lucha interna profunda buscando hasta las últimas posibilidades por “recuperar” el sindicato, podría estar planteada la política de crear otro sindicato o federación sindical. Pero esto sería peligroso si no estuviera acompañado por un sector numéricamente importante de trabajadores. “Las tentativas sectarias de crear o mantener pequeños sindicatos ‘revolucionarios’ como una segunda edición del partido, significa, de hecho, la renuncia a la lucha por la dirección de la clase obrera. Hace falta plantear aquí como un sólido principio: el auto-aislamiento cobarde fuera de los sindicatos de masas equivale a la traición a la revolución…” afirmaba Trotsky en 1938 de cara a las organizaciones que componían la recientemente fundada IV Internacional (2).

Sin embargo la “unidad” planteada históricamente por los marxistas no se reduce a la unificación de sindicatos o centrales sindicales, se refiere a la unidad de las filas obreras, o sea, de los sindicalizados junto al resto de los trabajadores, que son la amplia mayoría. Para esto deberán incorporar las demandas de los sectores más oprimidos o retrasados de la clase. Esto es lo que puede forjar la “unidad genuina de la clase obrera”.

Los revolucionarios peleamos para que los sectores más acomodados de la clase trabajadora levanten las reivindicaciones de los sectores más explotados y precarizados: los que están flexibilizados, los que trabajan en negro, los inmigrantes, los zafreros o jornaleros, los que ganan menos como los jóvenes trabajadores y las mujeres. Esta es la unidad por la que peleamos y la que posibilitará que, llegado el momento, la clase trabajadora de conjunto tenga la suficientemente fuerza y legitimidad como para arrancarle el poder a la burguesía y construir su propio gobierno.

RECOMENDAMOS VER: Conceptos para entender la Historia Parte II

CITAS

(1) Trotsky, León. Compilación “Los sindicatos y las tareas de los revolucionarios”, Ediciones IPS, 2010, BsAs. Pág 8. Disponible en: http://www.ceip.org.ar/Los-sindicatos-y-las-tareas-de-los-revolucionarios
(2) Ídem, Pág. 102.








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