Política Uruguay

Marcha por el Día Internacional del Agua

Comunicado de "Vecinas y vecinos de Por el Costado de la Vía" ante la brutal represión

Difundimos el comunicado de Vecinas y vecinos de Por el Costado de la Vía ante la brutal represión del viernes 22

Lunes 25 de marzo | 09:38

24 de Marzo de 2019

VIOLENCIA Y REPRESIÓN AL RETIRARNOS DE LA MARCHA POR EL DIA INTERNACIONAL DEL AGUA

(Se agradece difusión)

Un grupo de vecinas y vecinos de Por el costado de la vía asistimos a la marcha realizada el 22 de marzo, día mundial del agua. Participamos en defensa del agua, del territorio y contra UPM2. En la explanada de la intendencia se generó un espacio de encuentro e intercambio con muchos colectivos que trabajan para proteger el medio ambiente y los derechos del pueblo. Repartimos volantes, charlamos en una reunión integrada por personas adultas, ancianas, adolescentes, niñas y niños.

Cerca de las 19.30 se inició la marcha por 18 de Julio rumbo a la Torre Ejecutiva.Caminamos con pancartas ¨No al tren de UPM¨ y ¨No más presiones a los vecinos para imponer el tren de UPM.

La marcha transcurrió en un clima de plena hermandad, de solidaridad, de integración, de unión con tambores de fondo, baile, cánticos, cornetas y desfile de carrito alegórico representando a la empresa UPM.

Al llegar a la plaza Independencia frente a la Torre Ejecutiva había un estrado donde se leyó una proclama que nos representaba y se mencionó a los colectivos presentes. Un grupo de música y poesía cerró la concentración final.

En ese momentos nos reunimos, guardamos pancartas, comimos maní y mate, charlando de lo buena que había sido esta marcha, de la cantidad de gente, del movimiento social que está creciendo para defender el entorno en el que vivimos y en oposición a UPM.

Todo se desarrolló en absoluta paz.

En la plaza independencia charlamos con los actores del carrito de UPM y quedamos en acompañarlos hasta la camioneta para saber cómo desarmarlo y armarlo porque nos lo ofrecieron como préstamo para alguna actividad barrial.

Mientras, en la plaza, había 2 hombres observando el final de la concentración, tomando fotografías, hablando por micrófono del auricular. Nos observaban hasta que 2 de nosotros nos dirigimos a ellos y les preguntamos ¿son policías?, nos dijeron que no, que ojalá lo fueran, les preguntamos si eran de algún colectivo, nos dijeron que no que pasaron por ahí.

Nos alejamos, pensamos que eran policías, les tomamos una fotografía del mismo modo que lo venían haciendo y los filmamos, luego el más bajo se tomó los testículos dedicándonos el gesto. Observamos alrededor y eran varios hombres con auricular hablando por su micrófono, mirándonos y corriendo la mirada.

Nos preocupó, nos alertó la situación, tantos policías de particular observándonos en una marcha absolutamente pacíficas haciéndose pasar por civiles. Nos preguntamos ¿Por qué?

Pensamos que lo mejor era poner la situación en evidencia compartiendo lo que ocurría con la gente que aún permanecía.

Cuando la banda terminó de tocar, mientras se desconectaban los equipos, nos acercamos al escenario pidiendo si podían volver a conectar el micrófono para hacerlo público y protegernos. Porque el hecho de que la policía se disfrace pretendiendo no mostrarse con la sinceridad de lo que es implica en sí engañar para algo. Ese algo era identificarnos. ¿Por qué? ¿Para qué?

No logramos que se conectara el micrófono y nos acercamos a algunos compañeros de la organización planteándoles lo que estaba ocurriendo pero no lograron dimensionarlo y decidimos irnos juntos en un grupo de 10 u 11 personas.

Caminamos junto al carro de UPM hasta Andes y Colonia donde estaba la camioneta para cargar las piezas.

Comenzamos a desarmar el carro de cartón entre todos, la chimenea, el techo, quitando clavos y alambres, charlando sobre el diseño del carro, pasándonos las piezas hasta que al levantar la mirada frente a nosotros estaba el particular que había dicho no ser policía, el que se había agarrado los testículos.

Detrás nuestro estaba uno de los chiquilines que desfilaba en la representación. El hombre le dijo al muchacho "vení conmigo", respondimos preguntando ¿tu sos el que estaba en la marcha?, ¿sos policía? SI, dijo y siguió,"vení conmigo". Dijimos NO, ¿a ver tu identificación? "Soy policía y no te muestro nada". "Vení conmigo" le decía insistentemente y con prepotencia al muchacho, pretendiendo apartarlo del carro y del grupo. NO le decíamos. No puede venir alguien a llevarse a nadie sin motivo y sin identificarse. "No es tema tuyo, vení conmigo" y ahí avisamos a los demás gritando abogada, abogada para que supiera que había una abogada y Y viniera a ayudarnos el resto del grupo que no se habían dado cuenta porque estaban concentrados con el desarme del carro del otro lado.

Se acercaron más, era como una patota con una misión, 3, 4, 7, 10. Nos empezaron a rodear. Nos reunimos protegiendo al compañero, el policía se aproximaba y no daba respuesta sobre su identificación, tampoco los otros, tampoco sobre el motivo de la violencia. Metían las manos entre nuestros cuerpos, trataban de agarrarlo de donde fuera.

Pedimos que nos dejaran, que nadie estaba haciendo nada, que qué querían, que no podían venir y llevarse a alguien a la fuerza.

Reclamamos que hablara la abogada, no escuchaban, parecían drogados, robots, psicópatas. No parecían personas. Seguían tironeando y empujando. Soy abogada! y el policía dijo ¨no me importa que sea abogada¨ y empezaron a agarrarnos de nuestros cuerpos, del pelo, a empujar y empezamos a gritar.

Intentamos que entendieran que nadie ni la policía, con o sin uniforme puede hacer eso. Esto no es una dictadura gritamos, no es una dictadura, no es una dictadura. ¿Quién está a cargo del operativo? preguntó la abogada, repetimos eso, entendimos que quien conoce de leyes sabe que deben respetarse y nos sumamos al reclamo, pero seguían enfermos, idos, en otro mundo, con alguna misión, tenían si o sí que cometer ese atentado, recibían órdenes para hacerlo.

El otro policía de particular que también estaba en la plaza miraba hacia el cielo como ignorando al mundo mientras agarraba de la muñeca a una compañera y le doblaba el brazo hasta tirarla al piso, gritamos, le gritamos dejala, soltala, ella gritó "no me agarres, soltame".

Estábamos rodeados, empujaron a la abogada, una persona de 70 años y la tiraron al piso, voló la mochila, sus lentes, decíamos NO, dejala, que estás haciendo? estás enfermo, todo gritando, llamamos a los vecinos pidiendo auxilio, quisimos hacer llamadas pidiendo socorro y los teléfonos próximos a la policía no funcionaban, aumentaba el número de efectivos, sirenas, motos, patrullas, autos, camionetas, policías de uniforme, parecían más normales hasta que se sumaron a la patota y tironearon a la abogada por la espalda, le pegaron con un palo en las piernas a un compañero que sostenía al muchacho al que se querían llevar porque decía "no puedo respirar"

Tiraron al muchacho al suelo, lo pisaban mientras trataban de arrastrarlo y se acercaban de particular a sumarse a la violencia contra nostras y nosotros, otro compañero gritaba, intentábamos mantenernos juntos mirando alrededor, por miedo a que se hubiesen llevado a alguien.

Agarraron a otro compañero y empezaron a doblarle los brazos hacia atrás, gritaba de dolor, el de particular grandote sacó unas esposas y se las puso como si estuviera imitando una película policial, los policías de tránsito se sumaron arrastrando a la muchacha, quisieron llevarla pero alguien indicó que no y el de uniforme acató la orden del disfrazado de particular.

Cada vez más uniformados y de particular rodeándonos, seguimos gritando, tratando de llamar la atención, para salvarnos, pedíamos que llamaran a algún diputado, abogado, compañeros para pedir auxilio porque nadie nos ayudaba y la violencia se incrementaba.

Era como si les hubieran dicho liberen su odio, es ahora, es con ellos y ellas. Siempre escuchaban su auricular, hablaban por el micrófono, recibían órdenes de alguien que dirigía el modo en cómo debían agredirnos. No rompimos nada, no les pegamos, estábamos concentrados en protegernos, en ver que estuviéramos sanos y a salvo, en evitar que nos manosearan, solo gritamos, les exigimos respeto, nos protegíamos, intentábamos que mantuvieran distancia.

Los patrulleros que aparecían intentaban entretenernos y así permitirle a los particulares llevarse a los compañeros a los tirones.

Ningún policía se identificó nunca, nunca, no dieron el nombre de quien estaba a cargo del operativo, ese que desde lejos les hablaba por auricular. Nos empujaron, nos tiraron al piso, nos pegaron, nos agarraron, nos empujaban con el pecho, nos decían quietita que te llevo, agarralo, agarralo, a este, lo tengo, y levantaron a un compañero como bolsa de papas y lo tiraron de cabeza a la caja de una una camioneta.

Apareció otro policía de particular tocándose el arma se asomó en la camioneta y luego se quedó mirando de lejos haciéndose pasar por particular.

Arrancaron las motos. Luego las camionetas, autos, con sus sirenas como si hubiesen combatido a un grupo de peligrosos delincuentes. Llegó el pado, dijeron que venían por disturbios porque si no, no hay operativo dijeron.

Preguntamos a donde los llevan?. "A la tercera" dijeron.

A partir de que se fueron empezamos a mandar todo por celular, organizaciones, amigos, familia y compañeros, se organizaron, fueron a la comisaría tercera.

Nos habían mentido, allí no estaban, les dijeron están en la Primera, era mentira, no estaban, nos dijeron en la segunda, no estaban, fuimos a la segunda y denunciamos no saber el paradero de los detenidos.

Cuando llegamos habían policías que estaban en el operativo, el trato hacia nosotras era extraño, sin contemplar el shock porque habíamos pasado, de modo increpante a pesar de vernos llorando y angustiadas. Vino otro abogado entramos y al denunciar no saber de nuestros compañeros nos dijeron que estaban en la GRT Grupo de Reserva Táctica.

Nos quedamos allí y 4 de nosotros hicimos denuncia por el maltrato, por el abuso físico y por el operativo.

Pedimos constancia de la declaración, nos dijeron que teníamos que retirarla en la seccional primera. Fuimos allí, nos entregaron una constancia con número de denuncia y nuestros datos pero no una copia de nuestros testimonios. Por qué? porque decía Reservado, ¿por qué? Por ser un asunto delicado que involucra a la policía en la denuncia. Nos dijeron que teníamos que dirigirnos a comisaría central en horario de oficina para poder leer nuestro testimonio.

No pegamos, no hicimos nada, no hubo resistencia a la autoridad, no hubo desacato. Los agresores fueron policías de particular y uniformados. Sólo nos resistimos al manoseo, a los empujones, a la violencia, a los golpes.

Seguiremos luchando en defensa de nuestros derechos como lo hemos hecho siempre en este grupo, con información, con difusión, con análisis con inteligencia y conociendo lo que se puede o no se puede hacer con nosotros.

Compartimos este relato para que los medios se basen en la verdad, para que no se deforme e invente, para que no se nos criminalice, y para que el conocimiento de los hechos oficie de un gran marco de protección.

Sabemos que nos siguen, nos persiguen, nos conocen, saben dónde vivimos, cuando y con quién salimos, lo que hablamos por teléfono. Que esto sea público y se visibilice nos permite protegernos de este riesgo a nuestra integridad, que se protejan nuestras vidas en esta lucha que no para.

PEDIMOS QUE SE INVESTIGUE, QUE SE IDENTIFIQUE A LOS RESPONSABLES ACTUANTES Y A QUIENES DIERON LA ORDEN DE ESTE OPERATIVO.

PEDIMOS QUE SE HAGA JUSTICIA Y SE PENALICE ESTE ABUSO Y ATAQUE A LA POBLACIÒN POR PARTE DE LAS FUERZAS POLICIALES.

PEDIMOS A TODOS LOS REPRESENTANTES POLÌTICOS QUE NO ACTÙEN CON OMISIÒN FRENTE A UN HECHO DE ESTA GRAVEDAD.

Firman:

Vecinas y vecinos de Por el Costado de la Vía agredidos y agredidas en un operativo policial






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