Mundo Obrero Uruguay

Que la crisis no la paguen los trabajadores

Cierres de empresas y pérdidas de puestos de trabajo

Los anuncios de cierres de Fleischman y Colgate dejan al descubierto la grave situación de pérdidas de fuentes de trabajo en distintos sectores

Miércoles 20 de febrero | 14:56

Un panorama desalentador

A principios de febrero la empresa Colgate anunció el cierre de su planta en Uruguay dejando a casi 100 trabajadores en la calle. Las áreas de producción, laboratorio y depósito no existirán más como Colgate-Palmolive y serán relocalizadas en otros paises de latinoamérica.La planta que dejará de producir fabrica productos líquidos para limpieza, con marcas reconocidas en el mercado como el limpiador Fabuloso o el detergente Axion. Aunque la medida finalmente se postergó para el 31 de marzo, la decisión está firme y definida.

Casi 60 puestos directos más alrededor de 40 tercerizados (cooperativa que hace el servicio de comedor y otra de reciclaje) o zafrales se perderán a partir de abril. La situación repercutirá además en empresas como Oxiteno, Efice y Ensul que proveen de productos químicos y que se verán afectadas indirectamente.

Mientras tanto hace pocos días la empresa Fleischman anunció el cierre de su planta de producción dejando a casi 30 trabajadores en la calle. La empresa, sin ningún aviso previo y de manera totalmente imprevista, cerró su planta de producción y pasará a importar sus productos, principalmente levadura.

A estos anuncios se suman los rumores de una posible reestructura en la empresa Inca en la que se desempeñan 200 trabajadores y la situación en la empresa Caputto que adeuda licencias del 2017 y del 2018, aguinaldos, sueldos quincenales desde enero y mensuales desde noviembre hasta ahora.


La crisis del modelo frenteamplista

El año comenzó con estas noticias de perdidas de fuentes laborales, pero en realidad, se trata de una situación que ya se viene arrastrando desde hace algunos años; lentamente y a cuentagotas los cierres y las reestructuras se suceden en distintas ramas de la producción, afectando ya a miles de trabajadores. La construcción, el turismo, el sector industrial dan muestras de una situación preocupante a la que el gobierno del Frente Amplio no da respuesta y solo intenta minimizar u ocultar.

Analizando datos elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) se observa como la producción en el núcleo duro industrial es la más baja desde 2010, impactando fuertemente en el empleo y en las horas trabajadas, que se encuentran en niveles similares a 2003 (salida de la crisis del 2002 y antes del crecimiento derivado del aumento del precio internacional de las materias primas ). En las empresas industriales el personal se redujo 3,7% en el promedio del último año, mientras que la cantidad de horas trabajadas fue 5,1% más baja que en 2017.

Ante tal panorama crítico en el mercado laboral, el Frente Amplio se muestra impotente y ensaya alternativas en las que se profundiza la penetración de las multinacionales, tal como sucede con UPM. Su respuesta, muy lejos de una posición de izquierda, intenta captar inversiones a cualquier costo, rebajando las condiciones laborales, manteniendo las exenciones impositivas e intentando asegurar mayores márgenes de ganancias a los empresarios nacionales e internacionales.

Ante el cierre de Fleischman, la vicepresidenta Lucia Topolansky no pudo ir más allá de recomendar comprar productos nacionales que le “dan trabajo a los uruguayos”; mientras que Tabaré solo atinó a comentar que era “la evolucion natural de cualquier país” todo una demostración de la paralisis del Frente Amplio y su incapacidad de tomar mínimas medidas de defensa de los trabajadores, cuando se sabe que los empresarios vienen ganando plata de manera escandalosa, y que cuando apenas tienen una mínima caida de la ganancia simplemente se van y cierran las fábricas.

Mientras tanto las patronales aprovechan la situación para reclamar cambios aún más favorables (menos salarios y bajar el costo laboral,más exenciones impositivas, rebajas en las tarifas, etc.). Los cierres terminan funcionando como una forma de chantaje para lograr mayores beneficios empresariales.

El PIT-CNT sin propuestas

La posición del PIT-CNT no ha sido mucho mejor en estos días. Aunque hacen declaraciones de preocupación son incapaces de levantar un programa que enfrente seriamente la pérdida de fuentes laborales tomando acciones del nivel que la grave situación requiere.

En el caso de Fleichman dirigentes de la Central han salido a rechazar que la empresa no haya anunciado sus intenciones y en el caso de Colgate no han podido plantear mucho más que los trabajadores se tienen que reconvertir o generar emprendimientos como cooperativas.

En sus declaraciones no pueden plantear ninguna medida más profunda o radical porque priorizan no criticar al gobierno antes que plantarse con firmeza a defender los puestos de trabajo.

Por el contrario, y para abrir una perspectiva de triunfo ante los ataques patronales, es necesario unificar las luchas y coordinar las acciones llamando a una solidaridad activa que movilice masivamente a todos los trabajadores.

Los conflictos aislados, con los trabajadores de cada fábrica peleando solos llevan al desgaste y la derrota. Hay que terminar con la cultura de la negociación para obtener concesiones ultramínimas, como que la empresa postergue el cierre por dos meses o pague los salarios adeudados antes de irse y promover como única receta que los trabajadores busquen otro trabajo o creen una cooperativa.

Que la crisis la paguen los capitalistas

Los despidos en estas conocidas empresas son solo un anticipo de lo que nos espera en estos próximos años, en el contexto de una situación económica internacional más desfavorable en lo que los ataques a los trabajadores y sus condiciones de vida estarán a la orden del día.

Estos dirigentes sindicales al frente del PIT-CNT ya demostraron que están más preocupados por dar gobernabilidad al gobierno frenteamplista que por defender las fuentes laborales o los derechos y conquistas históricas.

Para enfrentar a las patronales y al gobierno los trabajadores deben discutir democraticamente en asambleas de base un programa que evite que la crisis capitalista se descargue sobre la clase obrera impulsando medidas como la nacionalización bajo control obrero y de usuarios de toda empresa que cierre o despida; abrir los libros de contabilidad de las empresas para terminar con el verso de que no tienen plata; y repartir las horas de trabajo disponibles entre todos los trabajadores sin rebaja salarial. Estas medidas de fondo solo se pueden llevar cabo mediante la movilización y organización obrera y popular.






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