Caso Sendic: un problema estructural

La corrupción y los privilegios son intrínsicos al sistema capitalista y atraviesan en mayor o menos medida a todos los partidos que forman parte del régimen. La reciente decisión del plenario del Frente Amplio de apartar a Sendic y De León no resuelve este problema estructural

Martes 18 de diciembre de 2018 | 11:36

Finalmente, luego de casi 2 años de idas y vueltas, el plenario del Frente Amplio resolvió inhabilitar a Sendic y De León para las próximas elecciones a partir del escándalo con el uso de las tarjetas corporativas de Ancap y Alur respectivamente.

La decisión fue tomada por amplia mayoría (160 en 168 votos) y al finalizar el plenario los integrantes de la lista 711 denunciaron que era un intento de proscribir al exvicepresidente.

La sanción llega luego que el Tribunal de Conducta Polítíca (TCP) entendiera que Sendic tuvo “un proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos…que comprometía su responsabilidad ética y política” y que De León “incurrió en múltiples casos de actos indebidos en perjuicio del interés y patrimonio público”.


Privilegios y corrupción en la gestión del régimen capitalista

Privilegios, corrupción, abuso de poder son parte de un accionar naturalizado para los políticos del régimen capitalista.

Históricamente blancos y colorados utilizaron todas las facilidades que les otorgaba estar en el gobierno para fines y beneficios personales o de empresarios amigos. En los lugares en que aún conservan cargos también los han salpicado los escándalos en estos últimos años y no han hecho más que barrer debajo de la alfombra.

Los sectores obreros y populares que tenían expectativas de que el Frente Amplio iba manejarse de otra manera van comprobando con casos como los de Sendic y De León que algunas conductas son intrínsecas a la gestión y administración del podrido régimen burgués.

La decisión que tomó el plenario, acordada previamente por los líderes de los principales grupos que componen el FA (MPP; PS, PC, AU), es un intento de mostrar capacidad de autoregenerarse y corregirse cuando se acercan las elecciones y la corrupción genera mucho rechazo en la población.

Algunos de los hechos de corrupción, como los que protagonizaron Sendic y De León podrán ser sancionados, pero hay todo un andamiaje de lógicas de amiguismo, tráfico de influencias, favores, privilegios y dádivas que subsiste y no es cuestionado y que es parte de la gestión cotidiana del Estado.

En mayor o menor medida los dirigentes del Frente Amplio terminan formando parte de una casta política que administra el país en el marco y con las reglas de un régimen capitalista, es decir en última instancia, en beneficio empresarios y capitalistas.

De esta manera, aunque el Frente Amplio se dice de izquierda, no puede ser considerado como tal, en la medida en que ser de izquierda implica apuntar a terminar con el capitalismo y no adaptarse a él para gestionarlo y administrarlo.

Una solución de raíz

Hechos como los de Sendic en Ancap no habrían podido suceder si las empresas públicas son gestionadas por los propios trabajadores y los usuarios, los que sin duda controlarían que no haya ventajas o privilegios para algunos que se aprovechan del lugar que ocupan

Para terminar con los privilegios y las posiciones que permiten conductas como las de Sendic o De León debemos luchar para que los legisladores o funcionarios ganen como una maestra y los mandatos sean revocables por la decisión de los propios electores.






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