Cultura

OPINIÓN

“Caen, caen al fin, caen los disfraces”

Mientras miles de pibes de todo el país se preparan para celebrar la gran "misa ricotera", fenómeno único en el mundo, juntando una a una las 800 monedas para la entrada, más el viaje, un poco de historia sobre los dueños del pogo: El Indio y Los Redondos, los hombres detrás del mito.

Viernes 10 de marzo de 2017

Ovejero que descansa en manto negro

Podría decirse que Bang Bang!!! Estas Liquidado fue el álbum consagratorio de los Redondos; presentando este disco debutaron en Obras en diciembre de 1989 con dos recitales en el microestadio y uno en la cancha de hockey para 25.000 personas. Sería en abril de 1991 cuando organizan un show en el estadio de Obras.

La Policía Federal tenía orden de llevarse a 40 pibes como parte de los objetivos del operativo. Superaron con creces esta cantidad deteniendo a más de 100 y trasladándolos en micros de línea ya que los celulares policiales estaban repletos. En el calabozo atestado, Walter Bulacio, un adolescente de Aldo Bonsi se descompone producto de la golpiza que recibió, y recién al día siguiente lo trasladan al Hospital Pirovano; muere a la semana. El verdugo a cargo: comisario Miguel Ángel Espósito. Tu aullido esta vez, quiera dios, no se va a oír en la prisión.

Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces

Narra la revista La Maga en 1992: “Cuando los abogados María del Carmen Verdú y Daniel Stragá - representantes de la familia Bulacio - iniciaron el juicio contra el comisario Miguel Ángel Espósito, constataron que el personal de la Comisaría 35º que produjo la razzia en la puerta de Obras había sido contratado en carácter de "guardia adicional", por Poly (*), con instrucciones precisas de dispersar a quienes se reunieran en la puerta del estadio. Después de la muerte de Bulacio, sus compañeros de colegio, entidades universitarias, secundarias y de derechos humanos organizaron una serie de marchas exigiendo justicia. Poly y Skay concurrieron a la primera de ellas y no volvieron a participar, ofendidos "porque nos pidieron autógrafos”, como se encargaron de proclamar. Los Redondos se negaron a tocar en un festival por el esclarecimiento del caso y se pelearon con varios de sus viejos amigos y con los periodistas que les reclamaron una posición clara al respecto”.

El Indio Solari, cantante y una de las cabezas del grupo, declara "no queremos televisar nuestro dolor", y bajo esta justificación, la banda no participa, llama a participar, denuncia, o interviene públicamente de ninguna manera; inclusive cuando no era necesario empezar de cero, ya que se había desatado un movimiento masivo que se movilizó contra la impunidad del caso, con el cual podrían haber empalmado, confluido e inclusive potenciarlo.

Los pastores de la misa ricotera callan, mientras un lobo suelto se relamía tras devorar a un cordero capturado.

La abuela trabajadora contra La Gran Bestia Pop

No solo fue silencio. A esto hay que agregarle que tampoco hicieron nada por abajo, como por ejemplo pasarle dinero a la familia, para el abogado, el funeral, o lo que sea; nada. Los millonarios músicos de la mítica banda no aportaron un sólo centavo, o un sólo show para con la causa de Walter, un ricotero caído en las puertas de su propio templo. Ni con ninguna otra causa.

Doña Mari era la abuela de Walter. Su voluntad jamás aflojó, pero su cuerpo se rindió a los 85 años, en el 2014. Después de 20 años del asesinato de su nieto seguía trabajando para sostener la lucha por el esclarecimiento de la causa, y el juicio y castigo a los responsables. Tuvieron que hacer colectas con Correpi y otras agrupaciones y activistas para costear los viajes de denuncia internacionales y los gastos de la causa.

"La banda de Aldo Bonzi", como en un monumento al cinismo El Indio los denominara, peleó con sus propios recursos, los de la solidaridad de un pueblo trabajador que vio caer a uno de los suyos. Bandas como La Renga (**) o Los Piojos tocaban en multitudinarios festivales por justicia para Walter. Y hasta otros como "el Carpo" Pappo, famoso no precisamente por tener posiciones políticas de izquierda, le permitía a la abuela intervenir y pasar la alcancía para juntar guita para la lucha en sus recitales.

Mientras tanto, Solari dirá que "cada uno tiene que cuidar su culito" y le aconseja a la abuela que deje de llorar y siga con su vida.

Si faltara más de los dueños del teatro antidisturbios, veamos una última declaración sacada de la revista citada anteriormente: “A los chicos les gusta ir en cana para sentirse protagonistas”, dijo Poly. “Espero el dictamen de la Justicia”, dijo Solari. “Creemos en las bandas, no en las instituciones”, le dijo Poly a un dirigente de la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires) que la invitó a sumarse a la organización de las marchas.

Se rompe loca mi economía con el humor de los sobrevivientes

Un mes después del asesinato de Walter, Los Redondos grababan "La mosca en la Sopa", claro giro comercial de la banda, promocionado en una entrevista exclusiva a Radio 100 que auguraba un futuro de enormes ganancias para los músicos devenidos en millonarios. El álbum fue editado en dos formatos: uno “económico” en casete y otro en CD (en esta época bastante inaccesible para la mayoría de los jóvenes) el cual contenía Tarea Fina como Bonus Track (no incluido en la versión en casete). Dicho de otro modo, si eras pobre como la mayoría de los ricoteros, no escuchabas Tarea Fina en tu casetera de pobre. El lujo es vulgaridad.

Los Redondos empezaban a sonar en las principales radios, mientras en las calles familiares, jóvenes y organizaciones se movilizaban.

Tuvieron que pasar 10 años para que El Indio, después de tomar esta posición, se lavara la cara dedicándole un tema a Walter, algo que repetiría un par de ocasiones más. Eso fue todo.

Cuanto más alto trepa el monito…

La música y el arte en general no tienen la culpa de sus creadores. Es imprescindible poder separarlos y no juzgar la obra, en este caso, de Los Redondos en función del devenir de sus integrantes. Es preciso romper con el fundamentalismo, de lo contrario no podríamos disfrutar de las obras de Dalí por su simpatía con el fascista Franco, del metal de Iron Maiden por su contenido abiertamente pro imperialista-guerrerista de la "madre Inglaterra", ni leer a Sábato o Borges por su simpatía con los golpistas argentinos, o ver "El Padrino" protagonizada por el abusador Marlon Brando, o las obras de Malraux y Aragón por su abyecto chovinismo, los futuristas pro-guerra, etc.

El reciente caso de Gustavo Cordera abre otra problemática, ya que escaló a tal punto de impedirle continuar con sus recitales por el enorme repudio a sus posiciones increíblemente machistas y misóginas. ¿Es ser cómplice de su machismo y misoginia poner El Tiempo no Para a todo volumen? ¿Es bancar el asesinato de Walter ir a ver al Indio? Todo parecería indicar que no.

Incluso el pogo más grande del mundo es la fiesta genuina de una juventud de varias generaciones, y ese derecho les pertenece a estos jóvenes, aunque la fiesta sea privada y el dueño te cobre $ 800 la entrada para poder tener el privilegio de ser parte.

Sin embargo, por su contenido lírico - y hasta en la gráfica de sus discos - , sus símbolos (la revolución, la libertad, los sueños, la denuncia a la represión, todos temas implícitos en su desarrollo artístico) la construcción de nuestro único héroe en este lío se encuentra en flagrante contradicción con la del hombre miserable que vive en una mansión, tan vulgar como lujoso, con este pasado a cuestas.

No lo soñé

También existen ejemplos alentadores. A pesar de sus grandes contradicciones Roger Waters (también devenido en empresario) supo usar su escenario para denunciar dictaduras, llamar al boicot al estado genocida de Israel, exponer gobiernos asesinos como el de Peña Nieto en México, etc. Bandas como Rage Against de Machine han sabido denunciar masacres como el genocidio armenio e invitado a subir a su escenario a los obreros de Zanón, quienes a su vez abrieron las puertas de su fábrica recuperada a artistas de la talla de Manu Chao, en recitales económicos y sin policía. Los ejemplos sobran.

Volviendo a Solari. Este Jeremias Springfield calvo no mató a ningún oso, sino más bien dejó que se comiera al niño de su tribu y se enriqueció en silencio, cantando contra la bestia. Tal vez termine siendo un mártir del rock nacional, pero tal vez los ídolos del futuro puedan estar a la altura de esa fiesta gigante que llena de pibes, pibas, laburantes que hacen un sacrificio enorme para poder corear la vertiginosa melodía en medio de un delirio de miles, mientras otros miles sólo pueden mirar desde afuera; y también logren abrazar la tradición de lucha y resistencia de este pueblo trabajador.

La gente decente es diferente
pero tu belleza empieza a abrirse paso.
¡En esta vieja cultura frita!


(*) Carmen "La Negra Poli" Castro, productora de PR.

(**) Paradójicamente, cuando la policía asesina a Ismael Sosa en el marco de un recital de La Renga en Córdoba en el 2015, la banda guarda silencio y no interviene.






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