Política Uruguay

RASTROS DE IMPUNIDAD

A 30 años del fin de la dictadura aún se rinde homenajes a sus representantes

La lucha y las denuncias de los ex presos políticos fueron fundamentales para que luego de 31 años se retirara la placa que homenajeaba al siniestro inspector Victor Castiglioni en la sede de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII).

Sábado 23 de julio de 2016 | 22:05

La lucha y las denuncias de los ex presos políticos fueron fundamentales para que luego de 31 años se retirara la placa que homenajeaba al siniestro inspector Victor Castiglioni en la sede de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII).
Una de las salas del centro de detención y tortura de la dictadura tenía hasta hace unos días el nombre de Castiglioni, responsable de dirigir acciones de espionaje hacia cientos de miles de uruguayos (era una de las oficinas encargadas de catalogar a los ciudadanos en las categorías A, B y C) y directamente involucrado en las torturas y malos tratos a presos políticos que pasaron por la DNII desde su cargo de director de ese centro a lo largo de la dictadura.

El extenso prontuario represivo (también participó en el secuestro y desaparición de Elena Quinteros y llevó adelante la “operación Morgan” contra el partido comunista) no fueron obstáculo para que varios gobiernos democráticos, incluidos los tres periodos frenteamplistas mantuvieran la placa que rendía tributo a este genocida.

Se mantiene la cultura de la impunidad

En cumplimiento a la Ley 18.596, de reconocimiento y reparación a las víctimas de la actuación ilegítima del Estado en el periodo de la represión (desde que se declararon las Medidas Prontas de Seguridad en 1968 hasta el fin de la dictadura cívico-militar) se colocó en la puerta de ese emblemático edificio una “marca de la memoria” que señala el papel que tuvo durante ese periodo.

Sin embargo no deja de llamar la atención que la pequeña placa recordatoria fue colocada a varios metros de altura, lo que dificulta enormemente su reconocimiento y lectura; así como el hecho de que en el acto oficial, en el que también se hizo el retiro de la placa de homenaje a Castiglioni, el ministro Bonomi se refirió más a las bondades del fallecido director nacional de policía Julio Guarteche ( nuevo nombre de la sala que reemplaza a la del represor) que al verdadero motivo del acto, señalar las violaciones de los Derechos Humanos durante el periodo cívico militar ocurridas en ese lugar y el papel que tuvo la Dirección de Inteligencia. En una burda muestra de la impunidad que atraviesa a todo el sistema político el propio Bonomi reconoció también que aunque una de las placas de homenaje a Castiglioni había sido retirada cuando Daisy Tourné fue ministra “se volvió a poner sin que la ministra lo supiera”.

Con este proceder tibio y ambiguo, que también expresa simbólicamente el rol del Frente Amplio en relación a la impunidad de los crímenes de la dictadura, no es de extrañar las declaraciones posteriores del Círculo Policial reivindicando la figura de Castiglioni y señalando cínicamente que nunca había sido acusado de nada en la justicia, como si no supieran que la ley de caducidad y el pacto de impunidad acordado por todos los partidos es lo que precisamente ha evitado las denuncias y que se haga justicia.

Hay que seguir la lucha contra la impunidad

La numerosa concurrencia de ex presos políticos, que además continúan denunciando en la Justicia a los distintos responsables de los crímenes de la dictadura, muestra que solo la amplia movilización del pueblo puede luchar seriamente contra la impunidad y lograr el juicio y castigo a los culpables.






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